¿Se precipitó Márquez en su regreso?

La segunda intervención quirúrgica de Marc Márquez ha servido para abrir la caja de los truenos. Era el momento anhelado por los habituales del ‘ya lo decía yo’, que no han tardado en polemizar sobre el regreso del ilerdense a las pistas pocos desde después de su primera operación. Lo que más me molesta del asunto es que estos críticos de salón se indignan de forma tibia: si realmente dudan sobre la profesionalidad o motivaciones de los médicos que atienden al campeón de MotoGP deberían plantearlo con claridad y argumentos. Por no hablar de aquéllos que ponen en tela de juicio la actuación del piloto, un piloto que sólo buscó, siguiendo la opinión de los especialistas, cumplir con sus compromisos mucho más allá de lo exigible.

Es evidente que la recuperación de un deportista de máximo nivel tiene poco que ver con la de cualquier otra persona. Desde hace mucho tiempo, en estos procesos se manejan aspectos que van más allá de los únicamente relacionados con la salud del afectado. La conveniencia de ello me parece un debate médico que trasciende el caso puntual de Márquez (sólo había que fijarse en Rins y Crutchlow también en Jerez). Yo, al menos, no me atrevo a dudar del criterio médico desde la más absoluta ignorancia, me parezcan lo que me parezcan estas gestas tras las lesiones. Porque si lo hiciera, la gravedad del asunto debería ir más allá de la opinión de barra de bar, el asunto sería tan serio como para denunciarlo públicamente con todas las consecuencias. Lo demás sólo es palabrería barata y sin consistencia.