Este año toca alirón desde el balcón

Al Madrid le bastaría una victoria esta noche para cantar el alirón. Lleva ganados todos los partidos posconfinamiento, de manera que contempla esa posibilidad. De no ser así, podría quedar atrasado hasta el domingo, en Leganés, y si ni allí se diera, podría ser campeón el Barça. Ese mismo día habrá otras causas de alegría para varias aficiones, en forma de clasificación para Europa, ascenso, permanencia lograda con esfuerzo... Para todos va el mismo ruego: sin algarabías, por favor. Ya hemos visto lo que pasó en Vitoria con el baloncesto o en Cádiz con el fútbol. O en Liverpool o en Nápoles... Es preciso evitar esas escenas, evitar esos ejemplos.

Ante la probabilidad real de que el Madrid cante el alirón esta noche, y aun a riesgo de ofender al Villarreal, que tiene mucho que decir al respecto, el CSD, el Ayuntamiento, LaLiga y el propio Madrid han hecho un llamamiento a la prudencia muy acertado. No habrá foto del equipo en la fuente de Cibeles ni recepción en el Ayuntamiento. El alcalde ha hecho una feliz sugerencia: celebrarlo desde el balcón, el mismo sitio desde el que hemos aplaudido a los sanitarios, a los que tanto debemos. Y lo primero que les debemos es poner las medidas para no colocarles de nuevo ante la terrible presión que sufrieron. Ser prudentes, en suma.

Después de tres meses metidos en casa ha sido lógica la alegría del reencuentro, necesaria la reactivación de la economía y hasta comprensible la euforia colectiva. Pero el bicho sigue ahí. Ahora hay rebrotes, cada día más, porque cometemos imprudencias que ya no tienen disculpa visto lo que está ocurriendo. Lo que hicieron los hinchas del Baskonia y del Cádiz fue disparatado. Hasta el que se siente inmune por joven debe pensar que sus amigos, sus familiares, sus mayores, los trabajadores sanitarios y la economía del país necesitan que se contenga. Ya sé que a esa edad envidiable es difícil, pero celebrar desde el balcón también libera alegría.