El grito animal del campeón

Cuando dentro de unos días abramos el álbum de fotos de esta Liga 2019-20 tan atípica resaltará sin duda una imagen. Una foto que fue tomada el pasado lunes en Granada unos minutos antes de la medianoche y que, desde entonces, ha dado la vuelta al mundo. La del grito animal de Zinedine Zidane. Durante dos o tres segundos, el entrenador del Madrid salió de lo políticamente correcto y enseñó su lado más salvaje. Fue un grito de alivio después de ver cómo su equipo fue capaz de aguantar las embestidas de un brillante Granada y de conservar un resultado triunfal que regala para este jueves la posibilidad del alirón liguero. Fue un grito de alegría y de orgullo porque el técnico ama profundamente a sus jugadores y verles pelear de esta manera le hizo sentir realmente feliz.

Pero fue también un grito de revancha, por no decir de rabia, después de tener que escuchar y leer tanto desprecio sobre su trabajo. Cuando se habla del Olimpo de los actuales técnicos, los nombres de Klopp y de Guardiola aparecen naturalmente pero no el de Zidane. ¿Por qué será? Pues creo que el propio entrenador francés es en parte responsable de este hecho porque no sabe poner en escena su trabajo. Por humildad, no comunica sobre su labor, no escribe el relato de sus hazañas. Zizou no muere con sus ideas, no vende sus ideas. Como lo dijo tan bien ayer: vive con sus ideas.