Froome ya no es el jefe

A las grandes estrellas del ciclismo se les atragantó el sexto Tour. A Jacques Anquetil, a Eddy Merckx, a Bernard Hinault, a Miguel Indurain… Únicamente Lance Armstrong superó esa barrera, pero ya conocen lo que pasó después: sus prácticas de dopaje quedaron al descubierto y sus siete victorias en blanco. Solo hay otro ciclista que ha seguido la estela de esta pléyade, pero en su caso se ha atascado en el cuarto triunfo en París: Chris Froome. Hace dos años llegó con poca frescura tras su victoria en el Giro y un estresante proceso antidopaje que acabó en indulto. Se clasificó tercero. Al último Tour ni siquiera llegó, porque sufrió una terrible caída en el Dauphiné. En ambas ediciones volvió a ganar el equipo Ineos (o Sky), pero no con su líder natural, sino con Geraint Thomas (2018) y Egan Bernal (2019). Estos dos éxitos han discutido sus galones, junto a su edad de 35 años y a las presumibles secuelas de su lesión. El Ineos no puede asegurarle el número uno, así lo ha aclarado Dave Brailsford, por lo que Froome dejará su casa del último decenio para fichar por el Israel en 2021.

 Froome quiere prestar todavía un último servicio: “Ganar el quinto Tour con Ineos”. El dichoso quinto Tour. Pero ya sabe que no llegará a la carrera como jefe absoluto, que ahí estarán también Thomas, y sobre todo Bernal, un colombiano de 23 años, el futuro del ciclismo. Es la ley del deporte. El propio Froome lo experimentó en sus propias carnes, pero entonces desde la otra cara, cuando era un emergente ciclista, un proyecto de campeón, que tuvo que ayudar a Brad Wiggins a conquistar el Tour de 2012. Chris fue leal a su líder, pero avisó de que era su última aportación a la causa, de que al año siguiente buscaría su beneficio. Y así ocurrió. Wiggins tuvo que dejar paso y Froome agarró el relevo, igual que lo ha sujetado ahora Egan Bernal. El africano ya no es el jefe de la banda. El tiempo pasa para todos.