La cita de los grandes hombres

Paul Eluard, uno de los grandes poetas franceses de la ola del surrealismo, escribió un día un verso que recuerdo cada vez que pasa algo importante: "No hay azar, sólo hay encuentros". ¿Bonito, verdad? Eluard quería explicar que las cosas no ocurren por casualidad porque la vida nos ofrece citas y que cada uno es libre de acudir, o no, a dichas citas. En el fondo, somos en parte responsables de nuestro destino. Y ahí aparece la enorme diferencia entre los grandes hombres y el resto de los mortales. Entre los que tienen la capacidad de llegar siempre a punto a su cita con la historia y los que no.

Es evidente que Zinedine Zidane es Zinedine Zidane porque muy pocas veces falló en los momentos decisivos. Empezando por la final del Mundial del 1998 con sus dos goles frente a Brasil o la final de la Champions del 2002 con aquella fabulosa volea que todavía da escalofríos de alegría a los madridistas. Por ello el ahora técnico merengue sabe mejor que nadie la gran importancia de las seis citas que quedan de aquí al triunfo final. "No hemos ganado nada todavía", insistió ayer en una conferencia de Prensa marcada por el nuevo tropiezo del Barcelona. Podemos estar seguros de que, con el francés al mando, no habrá exceso de confianza ni relajamiento culpable. Zizou es el guardián de la competitividad de su equipo, el que mira la hora de las citas con la gloria.