Casillas y la propuesta del año natural

El descalabro provocado por el coronavirus deja entre infinidad de malas consecuencias una que podemos considerar buena: el desplazamiento de las elecciones a la RFEF hasta cuando sea posible. Rubiales quiso adelantarlas, hacerlas antes de la Eurocopa y los JJ OO, y la nueva Secretaria de Estado, Irene Lozano, amanuense del presidente Pedro Sánchez, concedió el adelanto contra informe del TAD. De dos TAD: el que encontró, contra el que fue prevenida "porque son de Cardenal", y contra el ya renovado con gente de su gusto o del gusto de sus padrinos. Es decir, que se estrenó con una alcaldada de cuidado.

Unas elecciones en estas fechas apenas hubieran dado lugar a que Casillas, único aspirante, pudiera movilizar votos. El adelanto daba tan clara ventaja a Rubiales que podía convertir las elecciones en un simulacro. No es que uno esté por uno o por otro, pero sí pienso que unas elecciones reales son buenas para que el que está en el poder escuche y palpe el juicio a su tarea, para que se contrasten ideas y surjan iniciativas. Bastante malo es que ya no las haya en el Madrid, donde Florentino convirtió los requisitos en una montaña casi imposible, ni en LaLiga, donde Tebas, por una cosa o por otra, tampoco tiene ya nunca elecciones.

Y Casillas empieza la campaña con una propuesta que ya se maneja por ahí: extender la temporada a fin de año si no se puede completar antes del verano. ¿Y luego? Luego seguiría a compás con el año natural hasta el Mundial de Qatar, en noviembre del 2022. Temporadas partidas en verano, por Eurocopa, JJ OO y vacaciones. Temporadas partidas en dos, como siempre fue, por ejemplo, en Argentina por el calor y en Rusia por el frío. ¿Para siempre? ¿Cómo volver al ritmo agosto-junio tradicional? Eso habrá que hablarlo. Pero si esto se retrasa, habrá que escoger entre dar los campeonatos en curso por muertos o buscar la forma de salvarlos.