Bale no justifica su sueldo

El problema no es que Bale gane 29 millones de euros brutos al año. Si los justifica en el campo dando títulos y gloria al club benditos sean. La cuestión es que el reloj del galés se detuvo el 26 de mayo de 2018. Esa noche, en Kiev justificó por última vez su sueldo de crack mundial con dos goles (uno de ellos espectacular) que le dieron al Madrid la Tredécima. Desde que fichó en el verano de 2013 y hasta esa noche feliz en Ucrania, Bale acumuló 88 goles en 189 partidos (0,46 de promedio) y 58 asistencias (0,30). Hasta ahí, y pese a su rosario de lesiones, digamos que el estatus de salario de Gareth se podía justificar y soportar por las finanzas del club.

Pero a partir de ahí, el Madrid ha tirado el dinero con él en sus dos cursos siguientes. Entre la temporada pasada, en la que sólo se ganó el Mundialito, y lo que va de esta hasta el triste parón forzado por la pandemia del COVID-19, Bale sólo ha dibujado en su tarjeta individual 17 goles en 60 partidos (un bajo 0,28 de promedio) y 10 asistencias (0,16). A él, que le gusta tanto el golf, es como si en el British Open cierras los tres primeros días de competición con cinco o seis bajo par, pero en la última y decisiva jornada te hundes en el bunker y en el green y terminas con siete sobre el par de campo. En ese caso desaparecerías de los 20 primeros y te echarían del star system. Pues eso. Gareth no justifica su megasueldo.