El Madrid merece valentía

Mirando con dos temporadas de perspectiva, la decisión de Achraf de abandonar el siempre agradecido paraguas del Madrid para crecer ha sido de matrícula. Se ha destapado como un futbolista polivalente, con un físico imponente y una capacidad de progresión gigantesca. Aún comete errores tácticos propios de un jugador de su edad, pero se lo rifan en media Europa porque hay pocos en el mercado con características similares. Zidane siempre le ha tenido en gran estima y desea su vuelta, pero ahora la pelota está en el tejado del lateral.

Sus dudas son lógicas porque ser titular indiscutible en el Madrid está al alcance de pocos. El cuerpo técnico ni se lo puede ni se lo debe asegurar; lo que su entrenador sí le debe dejar claro es que si vuelve no lo hará como un meritorio, sino en igualdad de condiciones que el resto. A partir de ahí la decisión es de Achraf. Seguro que habrá otros equipos con menos competencia y en los que pueda ganar algo más de dinero, pero también debe tener claro que el reto de jugar en el Madrid sólo se suele tener una vez en la vida. Y es un tren que precisa arrojo y valentía.