El prestigio de la gimnasia

Todos los oros, platas y bronces de los Juegos tienen el mismo valor en el medallero, pero no todos los deportes gozan de la misma reputación. Hay una aristocracia olímpica que conforman históricamente el atletismo, la natación y la gimnasia. Si tuviéramos que añadir una disciplina por equipos, podríamos incluir el baloncesto. El COI invierte en futuro, con la mirada puesta en los jóvenes, en las actividades urbanas, y poco a poco integra en la familia a la escalada, al skate, al surf, al BMX, al basket 3x3 y hasta al breakdance, pero cuando se acercan las fechas, los grandes nombres vuelven a girar sobre esa nobleza clásica. Jesús Carballo, doble campeón del mundo en los 90 y actual presidente de la Federación desde hace diez años, nos visitó este lunes en los cuartos Desayunos Olímpicos de AS y nos tranquilizó al respecto: “La gimnasia mantiene el prestigio internacional en los Juegos”. Y lo dijo acompañado de tres deportistas, Ana Pérez, Néstor Abad y Polina Berezina, que, como apuntó con gracia esta última, se acuestan y se levantan cada día pensando en una sola cosa: Tokio 2020.

Desde el estreno de Carolina Pascual en Barcelona 1992, la gimnasia española sólo ha faltado una vez a su cita con el cajón, en Londres 2012, y ha recogido una cosecha de siete medallas (tres oros, tres platas y un bronce), cuatro de ellas en artística y tres en rítmica. Carballo confía en que esta racha pueda continuar en Tokio. Como el mítico conjunto que logró el subcampeonato en Río 2016 ya se ha retirado, las esperanzas regresan a la artística, a Ray Zapata y Roxana Popa. Pero, fuera de los potenciales metales, siempre tan apetitosos, hay un detalle que a Carballo le provoca un enorme orgullo, y a Ana Pérez le tuvo dos días llorando de alegría: “Haber clasificado a los dos equipos, el masculino y el femenino, nos aporta un gran peso internacional”. El prestigio de la gimnasia.