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Modric, valor de oro

En tiempos de ruido, conflictos y vanidad desmedida, qué difícil es encontrar personas simples. No me refiero a la simplicidad despectiva, esa simpleza que la RAE define como bobería y cosa de poca importancia, sino a la simplicidad como valor, a la sencillez y pureza. Luka Modric pertenece a este grupo. El croata vive como juega: sin estridencias ni populismos y con una naturalidad y un compromiso para ponerse al servicio del resto que le engrandece y ennoblece al fútbol. Su presencia en la Gala del Balón de Oro para entregarle a Messi el galardón que él ganó el año pasado, sin ni siquiera haber sido incluido en la lista de los 30 mejores futbolistas de 2019, le dignifica.

La revista France Football le puso sobre la mesa la invitación y Luka aceptó sin importarle que el ganador se llame Messi y juegue en el Barça. Sin muecas ni excusas. Así de simple, pero complicado de ver. Qué fácil y saludable para el fútbol hubiese sido que en esta última década en la que Cristiano y el argentino han ido alzando alternativamente Balones de Oro, uno se lo hubiese traspasado al otro, a modo de cartera de Ministerio. Sonrisas, apretón de manos, posado ante las cámaras y a seguir en la carrera. Pero ya saben, a veces hacer lo sencillo es lo más complicado.

El nombre de Modric brillará en la historia del fútbol por un estilo colmado de recursos, un toque con el exterior que es una caricia, su talento bien utilizado y en beneficio del grupo, sus cuatro Copas de Europa con el Madrid, su segundo puesto en el último Mundial, su ruptura del duopolio Messi-Cristiano, su The Best y su Balón de Oro. Pero también por su actitud en el campo y su comportamiento fuera de él. Exquisitos. Sin excesos. Pocos futbolistas generan un consenso de admiración y respeto. Modric lo hace. Por gestos como el de la temporada pasada, cuando nada más ganar el Balón de Oro se acordó de Xavi e Iniesta ("Merecieron ganarlo"), o por acudir este año a la gala y reconocer a Messi como su sucesor y el mejor jugador del año. Sin cuestionarse nada. Sin problemas de agenda. No dudó cuando este lunes le preguntaron por su presencia en la ceremonia: "El fútbol se trata de respeto, hay que respetar y celebrar el fútbol. Chapeau a Messi por lo que ha hecho. Cuando no ganas, por respeto tienes que estar ahí, porque se celebra el fútbol. Por eso estoy aquí, para celebrar el fútbol, para mostrar respeto porque el fútbol se trata de eso, es muy simple". Los valores del croata sí son de oro.