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El Estudiantes lanza un SOS

El Estudiantes publicará este miércoles un manifiesto firmado por personas del deporte, la cultura, la educación y la empresa, que pretende ser un llamamiento a su salvación, un SOS para reunir el dinero suficiente que permita afrontar el futuro, a partir de la próxima temporada, sin la angustia de la deuda con Hacienda. Después del presente curso, la continuidad no está asegurada. Hay alarma. El club colegial ha lanzado un ambicioso plan de ampliación de capital por valor de cinco millones de euros, que es a lo que asciende, más o menos, el vigente agujero. Su ideal es aglutinar a muchos inversores para que el accionariado esté más diluido y facilite mantener la filosofía del club, con su política de valores. Hay que recordar que sólo el 40% del Estudiantes es el equipo de ACB, que el resto se lo reparten el baloncesto femenino, la cantera, los jugadores con discapacidad… Hay una rica vida social más allá del profesionalismo. Pero la entidad tampoco cierra la puerta a la llegada de un gran mecenas, entre los que ya ha contactado con sus siempre amigos del Atlético de Madrid.

El Estudiantes, como ocurrió recientemente con el Joventut, merece una segunda oportunidad, porque ambos son clubes de cantera, historia del deporte, que han nutrido al baloncesto español. Pero sin olvidar de dónde procede esta aciaga situación, aquellos polvos que crearon estos lodos, en forma de derroches injustificados, de dejadez fiscal, de vivir por encima de la realidad… Estos males, que llevaron a la Penya al borde del abismo y ahora tiene al Estu con el mismo vértigo, son comunes al básquet nacional, que continúa con una actividad que origina más gastos que beneficios, y se salva, por lo general, gracias al fútbol (el Real Madrid y el Barça tienen pérdidas en torno a los 30 millones) y al dinero público. Hay que salvar el baloncesto, pero también replantear sus estructuras.