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Lorenzo acierta con su retirada

Conocí a Lorenzo cuando competía en la Copa Aprilia. Debía tener 10 años y quien fuera su mentor y tantos años representante, Amatriaín, insistió hasta la saciedad en presentarme a aquel crío con una cresta como peinado. “Tenéis que sacar a ‘Giorgio’ en el AS, es un chaval especial, confía en mí”, me dijo Dani y así lo hicimos. Una pequeña entrevista que materializaba más una cuestión de fe que una realidad. El tiempo pasó y resulta que ‘Giorgio’, como se hacía llamar entonces, se convirtió en Jorge y en uno de los pilotos más laureados de la historia del motociclismo. Descarado, atrevido, irreverente, polémico incluso en ocasiones pero ante todo acreedor de un talento excepcional para ir en moto que avala, sin ningún tipo de interpretación, su impresionante palmarés en el Mundial.

Ahora Lorenzo ha decidido retirarse y me parece completamente acertado. No tiene nada que demostrar, su tiempo entre los mejores ha pasado y cuando esto ocurre lo más inteligente es aceptarlo con naturalidad y honestidad. Simple ley de vida, también en el deporte. Su existencia completa, no sólo de adulto, ha transcurrido entre motos, carreras y la máxima presión de luchar por ser el mejor. Ha pasado momentos difíciles, ha sufrido caídas duras, se ha recuperado de lesiones terribles y siempre ha exhibido un pundonor y coraje que van incluso más allá de sus triunfos. Hoy tiene una edad y una situación que justifican por completo un adiós que todos debemos respetar y comprender. Y desde luego que agradeciendo lo mucho que este mallorquín indomable nos ha hecho disfrutar. Hasta siempre, campeón.