Euroliga
FINALIZADO
Zalgiris ZAL

59

Estrella Roja RED

61

FINALIZADO
Alba Berlin ALB

80

Olympiacos OLY

99

FINALIZADO
Milan MIL

76

Anadolu Efes IST

81

Otro penalti al rescate...

Imparable. Estados Unidos lo volvió a hacer. Revalidó el título de campeona del mundo, su cuarto en la historia de los Mundiales femeninos. El de Jill Ellis es un equipo campeón, haya cambio de generación o no, y así lo demuestran en su juego, en el físico y en el estado mental de sus jugadoras. Su grandeza pasa por diferenciarse desde lo colectivo hasta las individualidades y por encontrarse con esas circunstancias que rompen partidos. En este caso fue un penalti, tonto, de Van de Gragt a Alex Morgan. A Rapinoe no le tembló ni el pulso ni la presión de abrir el marcador. Marcó, siendo la tiradora oficial de penaltis en esta Copa del Mundo, y con su gol derrumbó a las holandesas.

De nuevo, un penalti rescató a Estados Unidos, aunque en este caso fue muy claro, no como el de España. Es casi inevitable pensar en esa polémica pena máxima que decidió la victoria de las norteamericanas frente a las españolas. Razón por la que a la selección de las barras y las estrellas le ha salido más de un detractor en el país español...

Volviendo al partido, el resultado es justo. Estados Unidos lo mereció. La pena máxima marcó un antes y un después en el partido. Países Bajos plantó cara, tal y como lo hicieron las españolas en octavos, pero aguantar el pulso a las estadounidenses es una tarea imposible en esta categoría. Ha sido su Mundial. El de una Megan Rapinoe que ha sido todo un espectáculo tanto dentro como fuera del campo. Ahora, habrá que esperar otros cuatro años para que alguien logre quitarle el trono a esta todopoderosa selección. El trabajo de todos será crecer hasta alcanzarles...