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Griezmann, desayunos con Messi

Las últimas encuestas situaban bastante bajo el grado de aceptación del barcelonismo al fichaje de Griezmann. Dando por hecho que llegase a la Ciudad Condal, cosa que está por ver en un personaje instalado en el show, es seguro que la afición cambiará su escepticismo por aplausos. Pero el tatuaje de aquella noche cuando le dio calabazas al Barça ante la estupefacción general siempre va a estar ahí. Puede que haya cicatrizado, pero no se ha olvidado. Sorprende que Bartomeu sí lo haya formateado rápido de su disco duro. Aquella noche, ya cerca del verano y con calor en Barcelona, salió a que le diese el aire porque no daba crédito a haberse tenido que enterar por un documental que producía Piqué. Ni una llamada de Griezmann, ni una llamada de su jugador…

Pero esto es fútbol. Ahora está por ver dónde se instalará Griezmann si llega al Barça. Dice el lenguaje universal del balompié que los buenos jugadores se entienden solos, pero la posición en la que Griezmann se ha hecho grande es la de enlace. Haciéndose ver para tener el balón y desde ahí crear y llegar. Eso en el Barça ya lo hace Messi. Claro que Griezmann tampoco es el futbolista explosivo que rompía de la banda al centro en la Real o era un suplicio picando al espacio como segundo punta. Es una incógnita dónde podría acomodarlo Valverde.

Lo que es indiscutible en Griezmann es su capacidad de asociación y gol. Eso le garantiza grandes días en Barcelona si acaba decidiéndose, esta vez sí, por la Ciudad Condal. Hace un año que el Barça consideraba a Griezmann un fichaje estratégico. Primero, para ayudar a Messi y Suárez en la cuenta goleadora. Y luego, para facilitarles el relevo. Griezmann tendrá 30 años cuando Messi finalice su contrato con el Barça (2021). Una edad algo avanzada para liderar un proyecto. Sin embargo, el Barça no podía quedarse desnudo de iconos mundiales en el adiós del argentino. Griezmann, el campeón del mundo, al fin podrá sentarse en la misma mesa que Messi. Al menos, a desayunar en el vestuario de la Ciutat Esportiva. Luego ya veremos si el argentino y Suárez le hacen un sitio en su clan y comparte almuerzos y confidencias.

El supuesto fichaje también deja entrever una renuncia, al menos a corto plazo, de su aspiración a ganar el Balón de Oro. Y también deja el rastro de una sospecha. El nuevo descenso de la cláusula para este verano y esa frase de Bartomeu en otoño dejando caer que Griezmann había llamado para disculparse por La Decisión. Nunca sabremos si, simplemente, el destino escrito para Griezmann se había aplazado un año y nada más.

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