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Al Barça le sienta bien el susto

Hubo un principio de pájara que al Barça le costó un gol y un periodo de susto que duró como una angustia. En ese periodo de sobresalto el Olympique marcó un gol y atenazó a todas las líneas del equipo hasta que apareció Leo Messi para recuperar el color. No fue sólo Messi el que sacó al Barça del atolladero. De pronto Piqué se lo tomó en serio, dejó de hacer florituras en los aledaños del abismo y, además, entró Dembélé. El joven francés es ahora un aliado de Messi, está en el privilegio de sus asociaciones y disfruta, como Coutinho, de su amparo. Y es porque este delantero de refresco parece venir del limbo, responde a esos estímulos que son órdenes emitidas por las botas del argentino.

El Olympique comenzó el partido viviendo en estado cataléptico. En cierto modo, se entregó a las ocurrencias de una delantera inspirada a la que casi todo le salió bien. Completó el Barça, en esas circunstancias, un partido de arte y ensayo. Fue de tal modo superior que parecía que los franceses habían aterrizado después del comienzo del partido. Su primer portero se fue del campo lesionado y dolorido, por los dos goles y por el miedo del portero ante el penalti. Así que el Barça se fue al descanso como si hubiera alcanzado la gloria. Luego vino el susto, y tuvo que volver otra vez Messi a lavarle la cara al Barça para que volviera a la vida. El susto salvó al equipo, que terminó goleando a un peleón y joven Olympique de Lyon.

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