ATP Bastad
Henri Laaksonen LAA
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Matteo Berrettini Matteo Berrettini
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Diego Schwartzman Diego Schwartzman
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Simone Bolelli Simone Bolelli
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Fernando Verdasco Fernando Verdasco
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Pedro Sousa Pedro Sousa
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Thiago Monteiro Thiago Monteiro
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Pablo Carreño Busta Pablo Carreño Busta
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ATP Umag
Maximilian Marterer Maximilian Marterer
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Laslo Djere Laslo Djere
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Jiri Vesely Jiri Vesely
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Marco Cecchinato Marco Cecchinato
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Albert Ramos-Vinolas Albert Ramos-Vinolas
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Dusan Lajovic Dusan Lajovic
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Guido Pella Guido Pella
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Aljaz Bedene Aljaz Bedene
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ATP Newport
Adrian Mannarino Adrian Mannarino
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Jordan Thompson Jordan Thompson
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Nicolas Mahut Nicolas Mahut
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Jason Jung Jason Jung
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Marcel Granollers Marcel Granollers
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Gilles Muller Gilles Muller
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Tim Smyczek Tim Smyczek
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Matthew Ebden Matthew Ebden
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Dudi Sela Dudi Sela
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Ivo Karlovic Ivo Karlovic
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Denis Kudla Denis Kudla
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Ramkumar Ramanathan Ramkumar Ramanathan
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Steve Johnson Steve Johnson
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Christian Harrison Christian Harrison
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Vasek Pospisil Vasek Pospisil
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Mischa Zverev Mischa Zverev
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WTA Gstaad
Viktoria Kuzmova KUZ
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Veronika Kudermetova KUD
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Patty Schnyder SCH
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Samantha Stosur STO
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Alize Cornet COR
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Conny Perrin PER
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Mandy Minella MIN
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Tereza Martincova MAR
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Sara Sorribes Tormo SOR
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Valentyna Ivakhnenko IVA
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Marketa Vondrousova VON
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Elitsa Kostova KOS
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Mona Barthel BAR
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Evgeniya Rodina ROD
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Leonie Kung KUN
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Johanna Larsson LAR
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Stefanie Voegele VOE
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Tamara Korpatsch KOR
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WTA Bucarest
Irina Bara BAR
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Polona Hercog HER
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Pauline Parmentier PAR
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Yafan Wang WAN
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Tamara Zidansek ZID
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Mihaela Buzarnescu BUZ
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Anastasija Sevastova SEV
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Arantxa Rus RUS
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Tan grande como la Torre Eiffel

Tan grande como la Torre Eiffel

La Torre Eiffel, a sus pies. Ni James Bond hubiera mejorado la escenografía en su película más sublime. Se giró y allí estaba él, en los cielos de París, con su reluciente y merecidísimo quinto Balón de Oro. Su sonrisa diáfana delataba su orgullo por una conquista más que le reivindica, a sus casi 33 años, como el mejor futbolista del planeta Tierra. Sus cinco dedos eran la metáfora perfecta para alumbrar un logro que sólo será valorado en su justa medida con el paso del tiempo. Le vi sereno, consciente de que estos momentos que vive le harán pasar a la historia como el futbolista hecho a sí mismo que llegó más lejos en el Everest del fútbol.

Me gustó su gesto humilde hacia Raúl, reconociendo que era increíble que el eterno capitán no tuviese ningún Balón de Oro pese a su espectacular carrera. Por eso, quedó claro en la preciosa ceremonia parisina que no basta con tener talento, ni siquiera con meter tropecientos goles. Hay que tener un punto de suerte, saber estar en el momento adecuado con los cinco sentidos activados y un sentido fanático de la profesionalidad que permite entender cómo este chaval de Funchal se ha empeñado en mantenerle el reto al futbolista que parecía destinado a ser el mejor de todos los tiempos.

Messi es un futbolista colosal, capaz de hacer prodigios con el balón. Eso le llevó a golear momentáneamente a Cristiano en el pulso por el Balón de Oro (4-1). Cualquier otro jugador hubiera arrojado la toalla. Pero Cristiano es mucho más que un futbolista. Como bien dijo Ginola, el portugués es ejemplar por los valores que transmite de superación permanente para mejorar cada día que pasa. Esto no acaba aquí, señores. Cristiano ganará este partido. La historia le espera...

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