La excepción del ‘tie break’

La excepción del ‘tie break’

Los periodistas que informaron sobre tenis en años pasados fueron traduciendo poco a poco sus anglicismos. “Smash” pasó a ser “mate”, “lob” se convirtió en globo, “passhing shot” en “golpe paralelo” o “cruzado” (según procediera), “game” se dice juego, “deuce” pasó a ser “iguales” o “iguales a 40”, y a veces “set” se pronuncia “manga”, entre otros muchos ejemplos. Sin embargo, aún se resisten algunos términos, entre ellos “tie-break” (pronunciado “tai breic”).

Y la verdad es que la traducción resulta muy sencilla. “Tie” significa “empate” (también “enlace”, “lazo” o “corbata”); y “break”, romper. Y cualquier persona competente en el idioma español sabe que “romper un empate” se dice en nuestra lengua “desempatar”.

En el críquet, “tie” equivale precisamente a “empate a carreras entre dos equipos”, según recoge el profesor Jesús Castañón en su “Diccionario terminológico del deporte” (2004). Pero también se usa en otros ámbitos: “There was a tie in the voting” significa, diccionario Collins en mano, “en la votación resultó un empate”.

Los franceses se salieron por la tangente para traducir “tie break”, y eligieron llamarlo “jeu decisif” (“juego decisivo”), que tampoco está mal; es decisivo en el sentido de que inclina la balanza en una de las mangas del partido; y en el partido mismo si se trata de la manga final (si bien en algún torneo, como Wimbledon, no hay desempate en ese último tramo).

Este juego lo gana el tenista que obtiene 7 o más puntos con una diferencia de al menos dos sobre los que logre su rival (póngase todo en plural para el caso del dobles).

Así que tenemos las alternativas correctas “desempate” y “juego decisivo”. Pero lo que no encaja con las normas actuales es la opción “muerte súbita”. Para empezar, la palabra “muerte” suena exagerada: el tenista que pierda seguirá vivo y golpeando, pero es que ni siquiera pierde el partido con esa “muerte”. Y además, algunos de esos juegos de desempate pueden durar largo rato si ninguno de los contrincantes alcanza pronto la mágica diferencia de dos puntos de ventaja, una vez llegado al tanto número 7 a su favor; lo cual parece incompatible con el adjetivo “súbita”.

En cualquier caso, sé que peca de ingenuidad esta idea mía de que los comentaristas de hoy en día digan o escriban “desempate” en vez de “tie-break”, si todavía siguen hablando de los “golpes de derecha” que Nadal propina con la izquierda.

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