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De cómo un Clásico llevó un Real Madrid-Las Palmas a Alicante

Estos días repasando los partidos disputados entre el Madrid y Las Palmas, me recordó un encuentro que disputaron ambos equipos en… el José Rico Pérez de Alicante.

De cómo un Clásico llevó un Real Madrid-Las Palmas a Alicante

Estos días repasando los partidos disputados entre el Madrid y Las Palmas, me recordó un encuentro que disputaron ambos equipos en… el José Rico Pérez de Alicante. Sí, a 420 kilómetros de la capital española, del Bernabéu concretamente, que era donde se tenía que haber disputado. El choque se jugó el 12 de diciembre de 1982, domingo. Comenzó a las 16:45 horas (para que ambos conjuntos pudiesen regresar a sus respectivos puntos de origen lo más rápido posible), y acabó con un solitario tanto de Camacho.

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Todo comenzó en noviembre. El 28 de ese mes se disputó el Clásico del fútbol español. El Madrid recibía al Barcelona en una situación ventajosa para los blancos: estaban invictos después de 12 jornadas, y le sacaba cuatro puntos a los azulgrana (por entonces se otorgaban dos puntos por cada victoria). Estos se habían reforzado en la pretemporada fichando a Maradona, que se reunía así con Schuster, juntando quizá la pareja más talentosa de extranjeros de principios de la década de los 80. Por su parte, los blancos contaban con un estandarte en el banquillo: Alfredo Di Stéfano. Pues bien, el 28 de noviembre, blancos y azulgrana se enfrentaban en el Bernabéu… rodeados de cierto halo de polémica. Por una parte, en la Ciudad Condal se comentaban las diferencias entre los dos ases con el técnico, el alemán Udo Lattek. Aparte, empezaban otros rumores que apuntaban a escándalos mayores. En Madrid, mientras, el escándalo apuntaba a Juanito.

Pues bien, esa misma semana, el entonces presidente azulgrana, Josep Lluis Núñez, se reunió con la prensa de la Ciudad Condal. Una toma de contacto antes del gran combate. Todo transcurría de manera correcta, hasta que al bueno de Núñez se le cruzaron los cables. Soltó una bomba: “¿Qué dirían de nosotros si tuviéramos un jugador que va embarazando mujeres por las esquinas, como tiene otro equipo?”. Fue la espita que encendió la mecha. A la hora del partido, los ultras blancos se inventaron un estribillo contra el presidente: “¡Núñez, cabrito, tu hijo es de Juanito!”.

El partido fue horroroso para los intereses madridistas. Ganó el Barça 0-2, con goles de Esteban (minuto 14) y Quini (minuto 86). Pero antes se habían sucedido varias jugadas conflictivas: García de Loza, el colegiado del encuentro, no quiso señalar un claro penalti a Isidro en el minuto 7. Además, en la segunda parte expulsó a Bonet y Metgod, dos zagueros madridistas. Al término del encuentro, una lluvia de almohadillas cae sobre el campo. Tras el encuentro, el árbitro explica sus decisiones: “No ha sido penalti. Si en la televisión se ve que ha sido penalti, me corto la cabeza”. Y… Sí. La televisión demostró que Gerardo derribaba a Isidro en el área azulgrana. García de Loza intentó rectificar diciendo que no podía pitar un penalti tan temprano en un encuentro tan importante. Le cayeron tres meses sin pitar partido alguno. El Madrid pagó otro alto precio: una fuerte multa económica y el cierre del Bernabéu por un partido: precisamente el que tenía que jugar ante Las Palmas el 12 de diciembre. Para ello, una delegación madridista viajó a la capital alicantina una semana antes. Se reunieron con los dirigentes herculanos y con la directiva del Elche. ¿Por qué? Porque el conjunto ilicitano, que militaba en Segunda División, también jugaba ese fin de semana en su estadio. Para no perjudicarles, los blancos se comprometieron a pagar una cantidad de dinero. El Elche aceptó trasladar su encuentro a la mañana dominical, liberando el encuentro entre madridistas y canarios.

Y para allá que se fueron los dos equipos. El Madrid viajó el jueves 9, a las 16:25. Se alojó a las afueras de Alicante. Di Stéfano quería aislar a sus jugadores y, además, para efectuar algunos entrenamientos en el terreno de juego con el fin de que los jugadores se familiarizasen con el estado del terreno de juego.

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Pero más en masa fue el desplazamiento de los socios madridistas. Más de 10.000 repartidos entre autobuses y coches particulares llegaron a la ciudad mediterránea. En total dejaron casi 15 millones (alrededor de 90.000 euros) de las antiguas pesetas en taquillas. Por el Madrid jugaron: Agustín, Juan José, Bonet, Metgod, Camacho; Stielike, Acosta (un uruguayo que debutaba como madridista, y que fue sustituido por Fraile en el minuto 63), Ángel; Juanito, Santillana e Isidro. Por Las Palmas actuaron: Manolo; Mayé, Roque, Felipe, Estévez; Félix, Fortunato (Farias, minuto 65), Benito, Martínez; Julio I y Juani. El partido fue más aburrido que otra cosa. Los de Di Stéfano ganaron por la mínima con un tanto de Camacho, un disparo desde fuera del área que sorprendió a Manolo. La excursión blanca no dio para mucho más. Pero para los seguidores azulgrana fue la constatación de que el Barcelona, a través de Núñez, comenzaba a mandar más que Luis de Carlos en la Federación…

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