Amaños, el dopaje del tenis

Hace unos diez años, a los espectadores de los torneos de tenis se les comenzó a prohibir el acceso con un ordenador portátil. También en ese tiempo aparecieron las primeras sospechas de partidos amañados por las apuestas. Con la prohibición de pasar ordenadores portátiles a las gradas se trataba de evitar las apuestas en directo sobre los partidos y su manipulación. Hoy en día, eso es poner puertas al campo, por lo cual el problema se ha agravado. Diversas investigaciones confirman que hay tenistas implicados en esos amaños, y el propio Djokovic reconoce la existencia, por medio de su entorno, de los sobornos, de los que a él le quisieron hacer partícipe. Demasiadas evidencias como para pensar que todo es una fantasía.

Djokovic descarta que los amaños impliquen a jugadores top, y apunta a los torneos challenger —de escaso rango en la categoría de la ATP— como susceptibles de sufrir amaños. Pero resulta que hay jugadores top, que están o han estado entre los 50 mejores del mundo, que también compiten en los challenger. Jugadores que llevan ganados casi diez millones de euros en su carrera, y a pesar de ello se apuntan a participar en un challenger donde sólo van a ganar 440 euros por jugar la primera ronda. Los problemas pueden venir por ahí. Mientras no se den nombres, torneos y fechas, todo el tenis va a estar salpicado. El pacto de silencio que hubo en el ciclismo hizo cómplices a todos. ¿Ocurrirá lo mismo en el tenis?