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Un año en el que van a ser necesarias más respuestas que mensajes

Un año en el que van a ser necesarias más respuestas que mensajes

La moda del plasma. Entre las nefastas aportaciones del 2014 a la humanidad está la moda de primar los mensajes sobre las respuestas. Una práctica que tuvo en Mariano Rajoy y sus comparecencias en plasma como indiscutible número uno del ránking. A pesar de las críticas que esta manera de hacer las cosas suscitó, el procedimiento fue ganando adeptos y acabó el año instalado en el mundo del fútbol. Josep Maria Bartomeu, presidente del Barça medio groggy por el uppercut del TAS al equipo blaugrana el penúltimo día del año, decidió subirse a la ola del mensaje institucional y se marcó un ‘Rajoy’ en toda regla. Con un par.

Minuto y medio. Ante la sanción más dura que ha recibido el Barça en toda su historia, el presidente del club optó por responder con un mensaje grabado de 90 segundos. Minuto y medio ante las cámaras de la televisión del club para dar explicaciones de lo que se adivina como un problema de tomo y lomo que sacude la espina dorsal del club es una medida que no parece ni la más firme ni la más tranquilizadora respecto a lo que pueda suceder a partir de ahora.

Tormenta de ideas. Si la idea de Bartomeu era mostrar su indignación y una postura firme ante la desproporción de la sanción, el presidente dio la sensación absolutamente opuesta. Esos mensajes institucionales que se cocinan en tormentas de ideas en salas de reuniones repletas de asesores con cafés y pastitas de té y que luego se distribuyen y emiten como si fueran el mensaje de Navidad del Rey producen más sensación de debilidad que otra cosa. En el fondo se está dando un mensaje porque lo que no hay son respuestas. Y el mensaje sin la respuesta es únicamente un interrogante más.

Vienen curvas. Se le avecina al Barcelona, no únicamente por culpa de la confirmación de la sanción, un año muy convulso en el que la saturación de mensajes unidireccionales puede acabar por no hacer efecto. Se necesitarán más respuestas que comunicados y ahí es donde el club se juega mucho.

Una plaga. No es únicamente un problema del Barça. Es una plaga que cada día tiene más adeptos. Los dirigentes siguen atrincherados sin contestar. En este sentido, Villar merece mención especial. Se le espera desde la trágica pelea entre ultras en Madrid.

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