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La fe del Valencia y la ebullición del Granca

La fe del Valencia y la ebullición del Granca

Fe y paciencia. Espíritu y fe acompañaron al Valencia en su victoria. Su mayor valor fue no entrar en dudas cuando falló nueve de sus primeros diez tiros de campo, tiros la mayor parte librados, en buena posición y tras conceptos correctos de juego. Confiaron en que el partido les iba a llegar, con la paciencia del pescador. El equipo de Perasovic dejó una imagen seria, inquebrantable, un primer trazo de un dibujo bien orientado en el proceso de este fin de semana. Faverani, el jugador del partido, todo un baúl de recursos y posibilidades, está fresco. Una lesión de rodilla le apartó dos meses de las canchas y ahora está en su pico primaveral de la temporada.

Un agente infeccioso e inoportuno. Hay tantos virus por todos sitios que son inevitables. No sólo hay que saber vencer a los virus, la clave está en lograr alejarlos en los momentos críticos. El virus estomacal le llegó al máximo anotador de la ACB, Carl English, de manera imprevista, de un día para otro. Salvo Madrid y Barcelona, siempre con UVI móvil, el resto de equipos, con botiquín de monoplaza, no tienen capacidad para reaccionar a un trastoque como ése en cuestión de horas. Sin English, el Estudiantes jugó con la resignación del castigado por una fuerza superior: "A ver si llego a una Copa del Rey con todos los jugadores sanos de una puñetera vez", dijo en Teledeporte con rictus de rabia y frustración el técnico colegial, Txus Vidorreta, al acabar el partido.

Todo atado. Gran Canaria superó a Bilbao porque hoy en día es mejor que el equipo vizcaíno en casi todo. Una desventaja, la de la menor experiencia, la suplieron saliendo en ebullición, con premura, haciendo del partido un revuelo donde cerebros con más disco duro acumulado no fueran capaces de procesar la información. Otra, la del emparejamiento con Mumbrú, no la tocaron en la primera mitad, y en la segunda alternaron faltas con modos para sacarlo de la pintura. El equipo de Pedro Martínez juega muy bien, programa en Cobol y en Java. El criterio de su juego deriva en facilidad. Asistieron un 60% de sus canastas mientras que el Bilbao sólo hizo lo propio con un tercio de las suyas.

Todo atado. Tres semifinalistas han dispuesto a un pívot grande como pilar, como cimiento principal. Cada una de esas tres rosas de los vientos miden más de 2,10. Tomic fue decisivo en el Clásico y Faverani y Rey actuaron ayer sueltos y sin vacunar por la pista. La virtud está en el medio, pero por dentro.

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