Pepe se pierde en sus valentonadas

Pepe se pierde en sus valentonadas

Pepe es más reo por lo que parece que por lo que hace. La mejor forma de explicar esto que digo es aquella escena sobre Casquero, al que finge patear sin patearle, con unos aspavientos agresivos que le condenan. Un ejemplo perfecto de los periódicos extravíos de este hombre, tan defensa estupendo como jugador aparatoso aficionado a lanzar sus extremidades al aire, tal aspas de molino, buscando, pienso, más intimidar que dañar. Cuando uno mira su carrera con perspectiva resulta que ha hecho poco o ningún daño, cero lesiones (ni Dios lo quiera) pero que sí ha provocado mucho escándalo.

Pepe tiene un problema real: es demasiado estrepitoso. La expresión 'mucho ruido y pocas nueces' no se inventó para él, pero bien podría haberlo merecido. Juega estupendamente, tiene todo lo que un defensa del Madrid necesita: rapidez, elasticidad, calidad, estatura... He visto pocos, por no decir ninguno, como él. Pero enturbia esas excelentes condiciones con un matonismo que no se corresponde con su calidad. Es un mal instinto que le envenena y que le lleva a sus peores errores. Se vio, sin ir más lejos, en el 1-1 del Camp Nou: saltó a por Xavi y se comió el balón. Y gol de Messi.

No espero de Mourinho que le haga un reproche público por eso ni que le aparte del equipo ni que haga una insinuación más o menos grosera sobre tan estrepitoso fallo. Entre los vicios de Mourinho, que tiene mayores virtudes, está el de proteger a los de su clan, y Pepe es uno de ellos. Pero a cambio sí espero de Pepe una actitud más sensata y prudente. Por supuesto que tiene derecho a agarrarse a los datos que hoy mostramos: sufre más faltas de las que hace. Son datos reales. ¿Y...? Pues que esos aspavientos valentones que Pepe tanto prodiga sobran y le crean una leyenda que sólo él puede resolver.