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La segunda vida deportiva de Lionel Messi

La segunda vida deportiva de Lionel Messi

Hubo un momento reciente en que Messi dejó de jugar consigo mismo y se dedicó a jugar con otros. Como si atendiera una inspiración divina relacionada con la esencia del fútbol y notara que el equipo, aquella nebulosa que se movía a su alrededor, cobrara cuerpo mortal y necesitara de su concurso. Ha sido un renacimiento sobre el que ahora hablan maravillas los comentaristas porque han visto, en efecto, que acaba de nacer otro futbolista que antes practicaba el balompié como los niños se entretienen en la esquina favorita de sus desvanes. No sólo es una buena noticia para el Barça, y para Messi, el anterior, sino que es una excelente noticia para el fútbol. Hoy esta noticia se pondrá a prueba teniendo enfrente al último de los contrincantes que el Messi que jugaba solo tiene en este universo de egos superlativos que es el fútbol de las individualidades. Pero ya Messi (aquel Messi) no es el opuesto a Neymar, como no es el Messi opuesto a Cristiano Ronaldo.

En esa segunda vida, Messi ha dejado atrás esas polémicas duales. Ya no se enfrenta a Cristiano (ni en el marcador ni en el campo), ya no juegan en la misma longitud de onda, y ya su onda no es la de Neymar. Ahora, aprendiz de brujo y brujo él mismo, Messi ha decidido, como indicaba muy bien Manu Carreño el último jueves en Cuatro, ser a la vez (casi) todos los futbolistas, empezando por Xavi Hernández. Como si su misteriosa pituitaria le hubiera trasladado un índice de las necesidades del equipo, ha dejado a un lado la necesidad individual de dominio y se ha puesto a trabajar como un obrero de la estética. El resultado es asombroso. Veremos si lo revalida hoy en el partido más lujoso de la temporada.