¡Levanta la cabeza, madridista!

¡Levanta la cabeza, madridista!

Te va a costar, pueblo blanco. Pasarás un par de días molido. Te pasó por encima un rodillo, ya lo dijo Casillas. Y eso duele en el alma. Pero tú sabes que el Madrid siempre vuelve. Y volverá. Fue bonita su resistencia ante este formidable Bar sólo él le echó este largo pulso que acabó siendo un imposible. La resistencia acabó con un meneo gordo, gordísimo. Pero hay una historia y habrá un futuro en el Madrid. Lo que no hay es presente: éste se acabó anoche. Con el mérito de haber llegado hasta aquí, gracias por todo el esfuerzo y las ilusiones. Toca acabar el campeonato lo mejor posible y poner manos a la obra de refundar un equipo que hizo lo que pudo y no más. Ya nos contaron en su día que lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible.

No seré yo quien se tire al cuello de los jugadores blancos: llegaron hasta donde les daban las fuerzas y el talento, que son inferiores a los mejores de Europa. Abrieron el marcador, se despistaron dos veces en dos minutos y si este Barça se te pone por delante, y te obliga a tomar riesgos, estás muerto. Dicho lo cual, es cierto que a una serie de jugadores del Real Madrid se les cayó el rímel y difícilmente podrán pintarse ya más de blanco. 2-6. Ahora que Florentino asoma por el fondo, admitamos la evidencia: el de Guardiola es equipo con varios seres superiores. Los que le faltan a su rival eterno. Manos, pues, a la obra desde el convencimiento de que sólo el Madrid es capaz de darle la vuelta a esta tortilla que tiene la clara y la yema azulgrana. A ellos, lo procedente: felicidades.