La fuerza de Mareo para Castalia

La fuerza de Mareo para Castalia

Hagan juego, señores. No va más. En este casino de la Segunda División se juegan las últimas manos y parece que el Sporting saldrá con el traje de Primera y alguno se va a quedar con el tonel por única vestimenta. Los dioses del Olimpo futbolístico parecen vestir de rojiblanco y cuesta frenar la euforia tras diez largos años de travesía del desierto. El gol madrugador en Anoeta y el posterior del Córdoba parecían dejar a los de Preciado contra las cuerdas. Pero bastaron unos destellos de inspiración para poner El Molinón en ebullición. La fuerza de la Doble M centrocampista había hecho previamente su trabajo implacable. Barral-Bilic y, finalmente, Luis Morán fueron los artífices del importante triunfo y dejaron las cosas en su sitio.

D el autor del gol trascendental se han vertido muchos elogios y cabe añadir que es un futbolista en progresión. El luanquín crece en sus virtudes y pule sus defectos en cada aparición. Los seguidores veteranos verán en él reminiscencias con Enrique Morán, velocidad en estado puro por la banda, integrador de aquel trío Morán-Quini-Ferrero del que no les voy a contar nada. Busquen en la hemeroteca el 6-2 a la Real de hace treinta años, con tres goles de Quique y los otros tres a pases suyos. También el lenense sufrió entonces la competencia por el puesto con Abel, todoterreno imparable. Ahora Luigi, como se le conoce en Luanco, tiene su rival en un Pedro también indesmayable. La competencia les hará mejores a los dos. Es la fuerza de Mareo. Se hará notar en Castalia.