Mi reflexionado apoyo a Capello

Mi reflexionado apoyo a Capello

Hace unos días, en mi casa rescaté desempolvando de la caja de partidos históricos del Real Madrid, una cinta de video que contenía una final de Copa de Europa entre Milán y Barcelona del año 1994 celebrada en Atenas. Me extrañó tener ese partido grabado (como merengón que soy), pero enseguida recordé que a aquel Milán de los Maldini, Baresi, Donadoni, etc, los entrenaba el sr. Capello (del que soy un incondicional admirador, y al cual le doy las gracias por las dos Ligas que ha dado).

Relajadamente me puse a ver el partido, y aparte de que el Milán vapuleó al Barcelona, con un contundente 4-0, puse interés en observar el juego que hacía ése Milán capellista, y les diría a los detractores del italiano que si tuvieran la posibilidad de hacerse con ese partido lo vieran y luego en conciencia sacarán sus conclusiones. A mí me pareció espectacular por el juego desarrollado, tanto defensivamente como ofensivamente; lo demuestra el 4-0 conseguido.

Por tanto, rompo una lanza en favor del sr. Capello, del que, según los entendidos, su filosofía de juego es deficiente y fea. Yo les digo que están equivocados porque un entrenador debe adaptar un sistema de juego determinado en función a las características de sus jugadores.

Estarán conmigo que el juego del Madrid en su primera Liga en 1997 tiene poco o nada que ver con el de la última, por algo será. Entiendo que un entrenador no va a menos sino que por su experiencia va a más, y eso avala lo que he dicho. No quisiera ser muy pesado pero contra el Barcelona en esa final, el sr. Capello demostró ser un gran estratega, también en función al juego de aquel Dream Team al que todo el mundo consideraba el gran favorito.