RALLY DAKAR 2022

El largo viaje de Carlos Sainz desde África a Arabia

El 'Matador' rememora para AS su larga trayectoria en los tres continentes que ha visitado la prueba a través de sus diferentes coches. "El Audi es el mayor reto tecnológico".

Riad
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Carlos Sainz con el Audi durante la décima etapa del Dakar

Han pasado más de tres lustros desde que un bisoño bicampeón del mundo de rallys pisara territorio Dakar por primera vez. Corría el año 2006 cuando Carlos Sainz llegaba a la cita tras su retirada de los tramos cronometrados y desde el primer momento dejaba el sello de la casa ganando la primera especial de la prueba, aún en territorio portugués. 16 años después, aquí sigue, ahora ante el gran reto tecnológico del Audi híbrido, y también ganando etapas como si hubiera hecho un pacto con el diablo para no envejecer nunca.

Sainz ha repasado con AS este largo viaje que le ha llevado desde África hasta Arabia, pasando por Sudamérica, una aventura en la que no sólo han cambiado los paisajes, sino también los coches. “En mi descubrimiento del Dakar con el Volkswagen el coche estaba muy verde por aquel entonces, pero poco a poco fuimos creciendo juntos, yo como piloto de ‘off road’ y la marca con el Touareg, y al final conseguimos hacer un coche ganador con el que el equipo consiguió ganar tres veces consecutivas en Sudamérica”, recuerda el madrileño.

“El Dakar en África tenía tres partes bien diferenciadas, primero en Marruecos, después en Mauritania, para finalizar en Mali y Senegal, donde cambiaba el tipo de terreno. La zona más complicada era Mauritania, con dunas blandas muy complicadas, hierba de camello, y un tipo de ‘road book’ muy razonable, donde había que navegar pero no había ‘way points’ escondidos ni este tipo de historias que se han incorporado para tratar de complicar la vida a los copilotos y que realmente no es navegación”.

La gran innovación del Volkswagen es que se trataba de un vehículo diesel, “y funcionó muy bien, ya que al final era realmente irrompible y un gran coche para el Dakar. Con él estuvimos a punto de ganarlo cuando a falta de dos días liderábamos por más de media hora y nos caímos a aquella famosa zanja y luego al año siguiente lo conseguimos ganar”, rememora Sainz, que cuando se retiró Volkswagen “tuvimos que buscar una alternativa para seguir en el Dakar y corrimos primero con un buggy que hizo Qatar con Red Bull, y luego con otro de un preparador francés, y conseguimos ganar etapas con los dos, aunque fue un periodo difícil en el que contamos con menos medios”.

"Conseguimos hacer un coche ganador"

Carlos Sainz

“Luego llegó la etapa con Peugeot, donde tuvimos un inicio complicado con un coche mal diseñado, pero a partir del segundo año ya conseguimos hacer un coche potente y ganador. Nos dio el triunfo el último año y fue una gran satisfacción ya que era una apuesta intentar ganar con un dos ruedas motrices, y lo logramos en tres ocasiones. Después llegó la etapa con el Mini, con el que competí una vez en Sudamérica y dos en Arabia, y de nuevo fue difícil el primer año. Como se ve históricamente, los primeros años son para aprender y descubrir problemas. Pero de nuevo hicimos bien los deberes, y al año siguiente conseguimos la victoria y ya el pasado también con Peterhansel”, explica el tricampeón de la prueba.

Carlos prosigue su viaje y compara: “En América el gran factor diferencial era el tremendo calor, y habría que analizar edición a edición, porque ha habido ediciones fantásticas y otras no tanto, dependiendo de los países y los sitios por los que hemos ido. Ahora aquí en Arabia, sinceramente el primer año me gustó mucho, el año pasado un poco menos, ye este año está siendo bastante soso. Noto cierta relajación y lo que más me preocupa es el ‘road book’, ya que se está yendo en una dirección que no es aceptable”.

El nuevo desafío

Y llegó el reto eléctrico: “Ahora ha surgido esta oportunidad con Audi, con esta nueva tecnología, y llegamos al Dakar sin correr ninguna carrera antes. Tuvimos un primer día difícil con una historia de ‘road book’ inaceptable, y a partir de ahí hemos ido sufriendo diferentes problemas de amortiguadores que no esperábamos, con la satisfacción de esas victorias de etapa. Para ser el primer año, estar doscientos kilos por encima del peso, soy optimista de cara al futuro. Es el mayor reto tecnológico al que me he enfrentado y es brutal el enorme trabajo que los ingenieros han tenido que hacer para desarrollar el coche. Si te dicen esto hace unos cuantos años, pensarías que es imposible. Pensé que era muy difícil y desde luego que el primer año iba a ser mucho peor de lo que ha sido. Por eso estoy contento de participar en este reto”.