MOTOGP

Dos rivales opuestos

Mir y Bagnaia afrontan la recta final enfrentados. El balear no tira la toalla, mientras que el de Ducati cree que "Quartararo ya ha ganado el campeonato".

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Quartararo observa la Suzuki de Joan Mir tras el GP de Estiria
MotoGP

Si algo han enseñado las carreras, es que nada se puede dar por perdido hasta que cae la bandera a cuadros. Solo los números terminan cerrando las oportunidades y aunque puede ser antes de tiempo, mientras las matemáticas dejen paso a los sueños, se podrá creer en todo. O al menos así lo entiende Joan Mir. El balear está peleando por revalidar su condición de campeón, pero se ha encontrado con un rival inapelable que ya mira de reojo a su primer título mundial. Ahora mismo Quartararo tiene mucho que perder, pero también un colchón de tranquilidad que se traduce en 65 puntos frente al piloto de Suzuki, que solo necesita saber gestionar en las últimas seis citas de la temporada para terminar en lo más alto.

El final está cada vez más cerca y MotoGP solo tiene 150 puntos en juego. Sin embargo, pese a su amplia brecha con el liderato, Mir entiende que no hay imposibles. Solo improbables. "El Mundial está complicado, pero no está acabado, sino no iría a la próxima carrera. Yo voy a ganar y a hacerlo lo mejor posible. Quedan muchas carreras todavía, todo puede pasar y cerrar un campeonato es muy complicado", defiende el piloto de Suzuki, con la experiencia de saber cuánto cuesta conseguir una hazaña que se recuerda para siempre. Sin embargo, las cifras también dicen que desde que la categoría reina abandonó la denominación de 500cc, ningún piloto ha sido capaz de levantar esa cantidad de puntos en la lucha por el entorchado.

La mayor remontada en la máxima categoría del Mundial se firmó hace tan solo cuatro temporadas, con Marc Márquez como protagonista. Después de las dos citas iniciales, el ilerdense hizo frente a 37 puntos de desventaja frente a Maverick Viñales para terminar sumando su sexto campeonato a final de año. Entonces su superioridad era tan incuestionable como la que ha instaurando Quartararo en este curso, a pesar de que ya se han conocido hasta siete ganadores diferentes. Entre los que no se encuentra, por el momento, Pecco Bagnaia (ni tampoco Joan Mir). El italiano es el otro gran rival señalado para disputarle el Mundial al piloto de Yamaha, aunque su discurso es completamente opuesto al del vigente campeón.

Mentalidades diferentes

Quizá le falte el hambre de quien ya ha saboreado la gloria o quizá, el piloto de Ducati esté mostrando la faceta más realista de una temporada en la que Quartararo, está siendo el protagonista. El francés aventaja a Pecco en 70 puntos después de una carrera en Silverstone que fue un claro reflejo de la temporada: la superioridad de El Diablo, frente a 21 rivales que se dejan la piel por intentar minimizar los daños. Algo de lo que no fue capaz el italiano en una carrera que dejó su discurso más derrotado: "No conseguimos buenos resultados, aunque no sea por nuestra culpa. Fabio tiene una buena diferencia, ahora ya ha ganado el campeonato. Son muchos puntos para recuperar, pero ganar será muy difícil. En este momento es el más fuerte, siempre está por delante y no tiene problemas".

Sus palabras apuntaban también directamente a Michelin, observado con lupa tras una caída misteriosa de los neumáticos que no afectó a Quartararo. Se llegó a cuestionar incluso la fiabilidad del fabricante francés, con quien Ducati quería "hablar bien para entender qué había pasado", y así poder descartar un beneficio a su compatriota con el que allanarle el camino hacia el título. Y aunque no sería tiempo perdido, ya que como reconoce el propio Bagnaia "en un campeonato como este, en el que estamos en lo más alto, todas las partes de la moto tienen que estar al máximo", el italiano debe fijarse también en un 2011 donde Márquez, todavía en Moto2, recuperó en una sola temporada 82 puntos. 12 más de los que necesita el italiano ahora para llegar hasta el líder del Mundial. Ese que va en cabeza, pero que todavía no ha visto la bandera a cuadros.