MOTOGP | GP DE ESTIRIA

La razón por la que Rossi es el mejor de la historia

Más allá de sus numerazos, dejó plantada a Honda harto de oír que ganaba porque tenía la mejor moto y se fue a Yamaha, a la que sacó de la crisis volviendo a ganar.

Spielberg
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La razón por la que Rossi es el mejor de la historia
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Con los números en la mano, no hay duda que el piloto más laureado de la historia es Giacomo Agostini, gracias a sus 15 títulos mundiales (8 de 500cc y 7 de 350cc) y 122 victorias en GGPP. Sin embargo, pocos son los que le conceden el título honorífico y totalmente subjetivo de mejor piloto de la historia. Al bueno de Ago hay quien le pone incluso un peldaño por detrás de Mike Hailwood, que con sus nueve coronas (4 de 500cc, 3 de 250cc y 2 de 350cc) y 76 victorias en GGPP está para muchos mejor considerado que el italiano. El Maestro Nieto decía con gracia sobre ambos que "la mamá de Agostini, para mandarle a dormir, en vez de decirle que venía el coco le decía que venía Hailwood".

Sirva esta introducción para llegar hasta Valentino Rossi, el mismo que ha anunciado hoy en el GP de Estiria que colgará el mono, con 42 años, al acabar la presente temporada. Y a él sí que le consideran muchos el mejor piloto de la historia, algo que no es demostrable a ciencia cierta, pero perfectamente debatible con argumentos de peso. Más allá de sus numerazos, con nueve títulos (5 de MotoGP, 1 de 500cc, 1 de 250cc y 1 de 125cc) y 115 triunfos en GGPP, lo que eleva para muchos al de Tavullia como el mejor piloto de todos los tiempos es haber demostrado que en este deporte importa como mínimo tanto el piloto como la mecánica, algo que no sucede en otros deportes de motor.

El Doctor lo hizo al acabar la temporada 2003, momento en el que dejó plantada a Honda con el contrato de renovación encima de la mesa para irse a Yamaha, que en aquellos momentos estaba instalada en una tremenda crisis de resultados (no celebraban un título de la clase reina desde el tercero y último de Wayne Rainey en 1992), con una M1 que era claramente peor que la Honda y que la Ducati. Parecía una locura de decisión, pero Valentino, que arrancaría la temporada 2004 con 25 años, estaba harto de oír que ganaba porque tenía la mejor moto y, convencido por Davide Brivio, el hombre que llevó el año pasado a Suzuki a lo más alto antes de irse este curso a la F1 con Alpine, se fue a Yamaha y ganó a las primeras de cambio.

En su primera carrera con la M1, en Sudáfrica 2004, consiguió una histórica victoria camino del primero de sus tres títulos con la casa de los diapasones. En el circuito de Welkom ganó por delante de su archienemigo Max Biaggi, que se frotaba las manos unos meses antes al saber que Vale cambiaba la Honda por la Yamaha. AS se lo dijo durante una entrevista en Australia 2003 y el romano decía que aquello no era posible. Tan convencido estaba Max que se jugó un casco con el eviado especial a las carreras de este diario que aún luce en casa como recuerdo de esa curiosa apuesta.

Volviendo a Rossi, otro de los grandes méritos que hay que atribuirle para considerarle el mejor de todos los tiempos es el enorme tirón que ha tenido siempre entre la afición, sea del país que sea. La Rossimanía plagaba las gradas de todo circuito que visitaba el Mudial con su característico color amarillo y su dorsal 46. El de Tavullia puso a las motos en otra dimensión. Las hizo subir de nivel y en sus mejores años entró en el Olimpo de los Dioses del Deporte, junto a nombres como Jordan, Alí o Maradona, al que él mismo idolatraba. Su carácter simpático y extrovertido, acompañado de divertidas celebraciones que otros pilotos imitaron después, le hizo ganar adeptos a lo largo y ancho del planeta.

Su mayor lunar está en la temporada 2015, cuando entendió que Marc Márquez estaba corriendo en las últimas carreras para ayudar a Jorge Lorenzo en la pelea que mantenía con él por su ansiado décimo título. Tras varios altercados entre ellos durante esa temporada, como en Argentina u Holanda, la guerra estalló definitivamente en Malasia, donde el veterano Rossi perdió los papeles ante un Márquez que le estaba tocando las narices y le acabó tirando al suelo. Eso le costó ser sancionado a asalir último desde la parrilla de Valencia y perder sus opciones de podio en una carrera en la que remontó hasta la cuarta plaza, por detrás de Lorenzo, Márquez y Pedrosa, un resultado que le daba el título a Jorge después de que Valentino se hubiera tirado todo el año liderando. Allí acusó a los españoles de biscotto (amaño).

Todo eso forma parte ya de la historia y aunque le generó perder algunos seguidores en nuestro país, en el día del anuncio de su retirada con 42 años pesa infinitamente más lo bueno y sigue estando vigente aquello que inventamos en AS para describirle en sus mejores días: Valentino Rossi no es italiano. Valentino Rossi es Patrimonio de la Humanidad y, cuando gana él, ganamos todos. Lástima que haga tanto de su últimio título, en 2009, pero con o sin resultados siempre ha sido el gran referente del campeonato. Por algo es para muchos, entre los que me incluyo, el mejor piloto de la historia.