F1

"La mejor carrera de mi vida"

"Llegué al garaje de milagro y no tenía ni dos ruedas, ni alerón, ni fondo...", señaló Fernando Alonso tras finalizar séptimo el GP de Azerbaiyán 2018.

"La mejor carrera de mi vida"

Siempre existe un gran premio que define la trayectoria deportiva de un piloto. Y Fernando Alonso no iba a ser la excepción que verifica esta prueba. Es más, en el caso del asturiano, su dilatada carrera en el Mundial de Fórmula 1 está llena de icónicos momentos donde su persistencia y pundonor al volante de un Renault, McLaren o Ferrari le han hecho entrar en la historia del Gran Circo. Como fue el caso del GP de Azerbaiyán 2018.

Tras quedarse a las puertas de la Q3 en la sesión de clasificación, Alonso trató de aprovechar el caos originado por un toque en la salida entre Lance Stroll y Sergio Pérez para adelantar algunas posiciones y posicionarse dentro de los diez primeros clasificados. Sin embargo, un volantazo hacia la izquierda de Sergey Sirotkin en la curva 2 para evitar una colisión contra el Renault de Nico Hulkenberg hizo que su Williams golpease lateralmente contra el McLaren del español, provocándole dos pinchazos y graves daños en diversas zonas del coche que a duras penas pudieron reparar en boxes los mecánicos de la escudería de Woking. "¡Increíble! Vas con cuidado en las dos primeras curvas y te golpean. ¡Maldito estúpido!, llegó incluso a bramar Fernando por la radio mientras esperaba que el semáforo del garaje se pusiera verde para emprender su regreso a la pista de Bakú.

"Había un agujero de unos 30×20 cm en el 'tea-tray'"

"No se me permitió tomar fotos por razones de confidencialidad, pero el daño más grave estaba en la llamada ‘tea-tray’, la zona del suelo que sobresale bajo las piernas de los pilotos y que ayuda a canalizar los flujos de aire hacia los lados del coche. Había un agujero de unos 30×20 cm y un daño importante en el borde delantero, como si alguien lo hubiera golpeado con un martillo. En la parte posterior hubo daños a lo largo del lado derecho del fondo plano, desde el difusor hasta la rueda trasera", escribió Andrew Benson, periodista de la 'BBC', en su columna habitual tras la cita celebrada en el litoral occidental del mar Caspio hace casi un lustro.

Un duro revés que no hizo rendirse a Fernando Alonso en su objetivo de sumar algún punto por cuarto gran premio consecutivo. A pesar de regresar a la pista en la última posición y tener muy dañado su MCL33 número 14 que le hacían perder casi dos segundos por vuelta, el de Oviedo se focalizó en intentar llegar hasta el final con sus gomas medias. Un loable esfuerzo que tuvo su recompensa con la aparición de un Safety Car a 11 vueltas de la conclusión como consecuencia de un accidente entre Max Verstappen y Daniel Ricciardo al final de la recta de meta, ya que este percance le permitió realizar una parada gratis y montar un juego de ultrablandos que le facultaron adelantar en las últimas vueltas a Stroll y Charles Leclerc y ver la bandera a cuadros en séptimo lugar.

Alonso perdía casi dos segundos con el McLaren roto en Bakú

"La verdad es que estoy contento por los puntos. Seguramente es la mejor carrera que he hecho en mucho tiempo, o la mejor de mi vida. Llegué al pit de milagro y no tenia ni dos ruedas, ni alerón, ni fondo, ni nada. Me cambiaron las ruedas y salimos con el Safety Car. Me dijeron que el coche estaba muy dañado y pensaba que no podría acabar o que iría muy despacio. Empecé a adelantar coches y a remontar. Luego con el último Safety Car ganamos esas posiciones al final. La verdad es que sorprendente el resultado con un coche que estaba medio roto. Así que contento", admitió el español en el paddock de Bakú.

Una gesta heroica que fue un oasis en mitad del desierto que tuvo que atravesar Fernando en 2018, ya que un excesivo drag (resistencia aerodinámica experimentada por un objeto que viaja a través del aire) del monoplaza y diversos problemas internos en McLaren hicieron que, a finales de ese año, tomase la decisión de abandonar la competición después de constatar que le iba a ser imposible volver a luchar por los podios y victorias a corto plazo. Una ilusión por degustar el vino espumoso Ferrari-Trento que se sirve en las zonas de honor de los trazados del Mundial que ha sido una de las principales motivaciones para volver de la mano de Alpine. Y aunque a día de hoy se encuentre muy lejos de conseguirlo, con Alonso nunca hay que dar nada por sentado.