MOTOGP | GP DE ESPAÑA

Agostini se rinde a Acosta: "Es fantástico, increíble, bravísimo"

"¿Cómo es posible que un niño de 16 años gane saliendo desde el pit lane? Y en su segunda carrera", asegura el piloto más laureado de la historia.

Jerez de la Frontera
Agostini se rinde a Acosta: "Es fantástico, increíble, bravísimo"
ÁLVARO RIVERO DIARIO AS

El GP de España, en el circuito que lleva el nombre de su queridísimo Ángel Nieto, fue el del reencuentro con las carreras de Giacomo Agostini, que tuvo la gentiliza de subir a la sala de prensa para atender a AS. Una delicia escuchar al piloto más laureado de la historia, con 15 títulos, hablar de cualquier cosa, pero sobre todo de la situación actual de Valentino Rossi y de cómo encaró él su retirada.

-¿Es de los que está ya vacunado?

-Sí, de la primera dosis. La segunda me la ponen el miércoles.

-¿Cuál le ha tocado?

-La Pfizer y sin problemas. Estoy contento y va todo bien por casa. Esperando que a mi mujer también le vacunen. Creo que a ella le toca el mes que viene.

-¿Jerez ha sido su primer GP tras la pandemia?

-Sí, y ha sido triste, pero me da la alegría de reencontrarme con mi mundo. Hablé con algunos pilotos nada más llegar, como Miller o Quartararo, y quise saludar a Marc, pero en ese momento estaba en el hospital.

-Vaya susto se llevó él y los que lo vimos…

-Sí, porque te puedes caer 50 veces y levantarte, pero no era el momento ahora de volver a tener una caída dura, porque la anterior fue muy importante y complicada.

-¿Cómo le ve?

-Creo que este año es un entrenamiento para volver a ser el que fue. Un piloto se puede entrenar con motocross, en la piscina con el entrenador o como sea, pero está la vista, que la entrenas a 300 por hora con tu moto. Mira, una historia mía. Yo tenía un Porsche y un Pantera de Tomaso tipo Lamborghini, con los que iba a 180, que era suficiente, pero cuando los cogía después de tres días de un GP, me ponía a 230 con ellos, porque el ojo estaba entrenado.

-¿La dura caída del FP3 le pudo afectar?

-Un poquito sí. Viene de un año de mierda, de preocupaciones, de dudar si podrá volver a correr o no. Si va todo bien, en tres o cuatro carreras puede ser el Márquez de siempre, con lo que no le viene bien una caída así. Además, todo el mundo va muy fuerte ahora. El séptimo que hizo en Portimao fue fantástico y volverá a ser competitivo.

-¿Cree que puede ganar el Mundial este año?

-Es muy difícil, muy difícil, porque para ganarlo necesita ir al cien por cien, porque ni él puede ganar al noventa por ciento. Marc siempre está cerca de caerse cuando gana, porque siempre va al límite.

-¿Cuál fue la lesión más grave que tuvo Agostini?

-Me corté el musculo debajo de la rodilla izquierda con un guardarraíl porque se quedó bloqueado el acelerador. Fue en Misano, a finales de los 60. Me abrieron y en un mes pude volver a estar bien, porque recuperé bien el juego del pie. Y también me he roto las clavículas, pero nunca me toqué la cabeza.

-A muchos se nos cae el alma a los pies viendo a Rossi tan retrasado esta temporada. ¿Qué le sugieren a usted sus flojos resultados?

-Cada uno decide con su propia cabeza. No me gusta hacer de padre o profesor. Yo puedo pensar solamente en mí y en lo que yo decido. Lo que digan los otros no me importa. Cuando yo corría y empezaba a ser segundo, tercero, cuarto y quinto, me sentía muy mal. Primero, porque la gente empezaba a decir que Agostini estaba acabado, que no era el de antes. Eso me hacía sentir mal y me decía a mí mismo que probablemente tenían razón. Había acostumbrado a los fans y a todos los que me amaban a salir celebrando mis victorias de los circuitos y esos mismos después salían tristes porque Agostini no había ganado. Yo les daba felicidad los domingos por la noche hasta que ya no fue posible.

-Qué presión.

-Recuerdo una vez, en Spa, en Bélgica, que se me acercaron unos aficionados italianos a darme las gracias porque ellos trabajaban en una mina que había por allí y decían que con mi victoria iban luego a la mina con la cabeza alta, porque habíamos ganado.

-Por lo que me dice, ¿usted entendió rápido cuándo debía retirarse?

-Me lo pensé mucho, porque cuando lo decides dejas a tu gran amor. Yo cuando nací no pensé en chicas ni en coches ni en otras cosas. Yo pensé en la moto, que era mi gran amor. Me tiré llorando tres días cuando decidí que me retiraba. Sabía que dejaba algo que nunca más volvería a tener. La alegría que te da la victoria, el podio, el público que te ama y te quiere no te lo da nadie. Te puedes convertir en el presidente de Fiat o en lo que sea pero, siendo muy importante, no es lo mismo que cuando ganas una carrera de lo que amas, las motos. Es muy duro para todo el mundo decir basta.

-Yo soy de la teoría de que Valentino se ha ganado el derecho a hacer lo que quiera y siempre le respetaré, lo que no quita que me duela verle tan retrasado… ¿Le duele verle así?

-Hace poco estaba cenando en Italia y la cocinera era una admiradora mía con 70 años. Me dijo que era mi admiradora pero que ahora estaba enamorada de Valentino Rossi, lo que está bien, porque él ha ganado mucho. Y me dijo: “Giacomo, ¿por qué no le dices tú a Valentino que se retire?”. Algunos me piden que le diga a Rossi que se retire, pero yo no puedo hacer eso. Me da pena ver a Valentino sin ganar, pero no se lo puedo decir porque es algo personal. Le tengo respeto y no quiero ir de maestro, profesor o padre. El padre de Valentino dice que debería correr tres o cuatro años más, pero yo no soy el padre y no digo nada.

-¿Le duele?

-Me disgusta verle así, porque Valentino ha dado espectáculo durante muchos años. Todos han admirado a Valentino porque daba alegrías.

-Que haga lo que él quiera y que la gente asuma que será muy difícil que vuelva a ganar, ¿no?

-Mientras hay vida, hay esperanza, se dice, pero la realidad es la que es.

-En España tenemos otro fenómeno recién llegado. ¿Qué le parece este Pedro Acosta?

-Es fantástico. Es increíble, es increíble. Es bravísimo. ¿Cómo es posible que un niño de 16 años gane saliendo desde el pit lane? Y en su segunda carrera. Sigue habiendo buena cantera en España.

-Un placer siempre charlar con el más laureado.

-De nada, amigo.