FÓRMULA 1

Un Schumacher "bajo la lupa"

Mick será piloto de Haas en 2021. Sobre el peso de su apellido: "Creo que hasta ahora lo he gestionado muy bien, los resultados hablan por sí solos".

Mick Schumacher. Bahréin, F1 2020.
Haas

Hasta ahora, el apellido Schumacher ha ayudado a Mick más de lo que le ha pesado en el costado del coche o en la tabla de tiempos. Le permitió "subirse a un kart" antes que a cualquier otro niño que soñara con ser piloto "desde los tres años", le llevó por los mejores equipos de las categorías de promoción y le abrió las puertas de la Academia de Ferrari. Muchos hijos de grandes pilotos han seguido los pasos de la leyenda familiar. Muy pocos han igualado, o siquiera se han acercado, a los éxitos del progenitor.

Mick Schumacher, de 21 años, será piloto de Haas en 2021. El hijo del siete veces campeón llega con un buen bagaje, fue campeón de la F3 en 2018 y está a punto de certificar el título de la F2 este fin de semana en Sakhir. Sonríe, celebra el anuncio, "que todo se haya confirmado", aunque apenas concede frases de esas que se pueden sacar de contexto. Su entorno, su familia y Sabine Kehm, la mano derecha del Kaiser en los últimos tiempos, cuidan cada paso de Mick y se aseguran de que haya suelo firme antes de que el joven, aparentemente inocente, ponga la zapatilla.

"Siempre pensé que podría llegar"

"Estoy muy feliz, es un sueño hecho realidad que he perseguido desde que tengo memoria. Voy a estar en un gran equipo", asegura en un encuentro digital con medios de comunicación organizado por su futuro equipo, horas antes de hacerse el asiento y preparar su estreno en unos entrenamientos libres, que será en Abu Dhabi. Será compañero de Nikita Mazepin, otro rookie como él, en un equipo que apunta a farolillo rojo. Ha escogido el número 47, "la suma de las fechas de cumpleaños" de su familia, el cuatro con el que ganó su primer título y el siete, "un número especial" por razones obvias.

Mick siempre ha sido un piloto de cocción lenta, ha necesitado año y medio por campeonato antes de empezar a despuntar. Le sucedió en la F3 y le ha pasado en la F2. No piensa que eso pueda jugar en su contra en la F1: "Siempre fui positivo, siempre creí que llegaría algún día, pero es difícil cuando los resultados no llegan. Este año sí llegaron, también tuve una buena racha en 2018 en la F3 y entonces supuse que no era un piloto tan malo".

Ferrari, Todt, Brawn y Domenicali

Sobre el peso de ser hijo de Schumacher: "Estoy bajo la lupa desde muy pequeño, pero es algo a lo que me he acostumbrado y diría que soy capaz de gestionarlo muy bien. Los resultados hablan por sí solos. Será así también el año que viene". "Si tu familia y tus amigos te dicen como son las cosas, lo ves desde otra perspectiva y no estas solo. Tengo la suerte de estar rodeado por un buen grupo de gente", afirma.

El apoyo de Ferrari ha sido fundamental, "no estaría en la F1 de otra forma". Los consejos de Jean Todt, Ross Brawn y Stefano Domenicali, tres figuras claves en los títulos de su padre y en el automovilismo, también: "Los tres fueron parte importante de la carrera de mi padre y lo han sido en la mía. Entiendo el deporte de otra manera gracias a sus ojos y su experiencia". Pocos pilotos de 21 años llegaron con tan buenos cimientos al Mundial. Pero ahora es él quien tiene que justificarlos, o será uno mas de los que pasearon un gran apellido sin pena ni gloria en la F1.