F1 | BARCELONA

Calor para derretir a Mercedes

Verstappen confía en que las temperaturas de Barcelona recuperen al Red Bull competitivo frente a Hamilton, que aplaude el reto: "Es emocionante".

Verstappen y Bottas.
FLORENT GOODEN / DPPI Media / AFP7

"No hubo fiesta. No me gusta el alcohol", presume Max Verstappen. No emula el espíritu de James Hunt fuera de la pista, pero dentro sí se comporta como la estrella del deporte que es. El neerlandés viene de ganar a los Mercedes en la segunda carrera de Silverstone y espera al menos poder intentarlo este fin de semana en Montmeló, un circuito que le trae buenos recuerdos porque aquí logró su primera victoria en la F1, en 2016. Entonces las flechas de plata colisionaron entre ellas en la primera vuelta, ahora ese escenario se antoja improbable porque Bottas no es ardiente como Rosberg y Hamilton no siente presión.

A falta de chispas, Verstappen necesita calor para incordiarles el domingo. Aunque esta pista se conoce bien, no se frecuentaba en agosto. Entre discusiones sobre la temperatura, en el Circuit refrescó porque se puso a llover, pero en los próximos días se sudará la gota gorda. No por máximas, alrededor de 30ºC, sino por la humedad que ronda el 60% y los 50ºC que se pueden alcanzar sobre la superficie de un asfalto abrasivo. "Las temperaturas serán altas y eso a algunos equipos les va mejor que a otros. La clave fue que a nosotros nos funcionaron los compuestos blandos en Silverstone y a Mercedes no, eran mucho más lentos de lo habitual. En esas circunstancias puedes apretar y encuentras mucho agarre mientras el rival tiene ampollas", resume Max, que no aprecia un resurgir del Red Bull RB16: "Todavía necesitamos ritmo en clasificación, aunque por ahora estoy contento con mi posición en el campeonato (segundo, a 30 puntos del campeón británico)".

A Mercedes nunca le ha ido bien el calor, han tenido problemas de refrigeración en el pasado y una forma habitual de resolverlos es aumentar las tomas de aire en el monoplaza a cambio de perder carga aerodinámica. En Inglaterra sufrieron porque la gama blanda de Pirelli no les funcionó, aunque en Barcelona se recupera el catálogo habitual con los tres compuestos más duros. Habla Hamilton: "Algunos se desenvuelven mejor sobre una pista caliente. No sé si el compuesto duro ayudará, no lo creo, es una goma que se ha usado aquí el año pasado pero esta vez será bajo una temperatura mayor". El inglés, en cualquier caso, aplaude el desafío: "Red Bull pinta bien. No nos pone nerviosos, es emocionante".

En conversación con AS, Carlos Sainz explica las posibilidades de una estrategia a dos paradas, con más incógnitas en Cataluña: "Todos sabemos que una carrera a dos paradas es posible este fin de semana, pero dependerá del tráfico. Los que fuimos a dos en Silverstone nos metimos en tráfico y aquí será el mismo caso. Las ampollas, por culpa del calor y el aire sucio, se magnifican. Las ganas de parar en boxes para salir por detrás de un coche son inferiores y habrá equipos que intenten ir a una".

Ferrari rebaja las expectativas

Entre los garajes de Mercedes y Red Bull está el de Maranello, pero los italianos rebajan las expectativas en la pista que destapó, durante la pretemporada, las debilidades del SF1000. "Será más difícil que en Inglaterra, estoy bastante convencido de esto", afirma Leclerc, que firmó allí un tercero y un cuarto. Mientras, Vettel bastante tiene con recuperar las buenas sensaciones: "No es un buen inicio, pero no me gusta etiquetar las temporadas". Confía en recibir el mismo trato que su compañero, "si no lo diría", y descarta dejar la disciplina de Ferrari antes de que acabe la temporada: "Ni lo he considerado, aunque esa pregunta no es sólo para mí".