FÓRMULA 1

Vettel se alegra de haber hecho sólo un trompo en Austria

El alemán sufrió con el sobreviraje del Ferrari  SF1000 mientras Leclerc firmó una remontada en una de sus "mejores carreras de siempre".

Sebastian Vettel (Ferrari SF1000). Austria, F1 2020.
Bryn Lennon

Mal inicio de campaña para Sebastian Vettel, que acabó décimo tras tocar a Carlos Sainz y trompear en la Curva 3 del Red Bull Ring. El alemán llegó a decir que se alegraba "por haber hecho sólo un trompo" con un Ferrari SF1000 muy difícil de pilotar, y es cierto, a partir de las cámaras on board, que durante toda la carrera sufrió para mantenerse en la línea de pilotaje habitual. El sobreviraje parece invasivo, el tren trasero del coche baila demasiado, y esa es una cualidad que al tetracampeón de Heppeinheim nunca le ha gustado en un monoplaza. Otros pilotos toleran mejor un tren trasero suelto, como por ejemplo Charles Leclerc. Pero en este caso, el monegasco está de acuerdo con que hay poco salvable en el coche rojo: "No cambió nada del sábado al domingo".

El alemán explica su incidente con Carlos: "Lo que quería era mantenerme cerca de los dos coches que tenía delante (Leclerc y Sainz). Charles defendía su posición y Carlos entró agresivo, imagino que buscando una línea abierta para intentarlo en la recta posterior. Me quedé en medio, intenté evitar un contacto tanto como pude, bloqueé cuando toqué el piano y perdí el coche por detrás, y trompeé. Pero estaba sufriendo mucho, en general". Este fin de semana espera encontrar unos reglajes más adecuados a su estilo: "Sólo he tenido una prueba de competición con este y no fue una buena carrera, las he hecho mejores en el pasado. Es bueno tener otra carrera el fin de semana aquí para confirmar que el coche no se comporta así normalmente, estaba contento en los test y el coche parecía mejor en las curvas".

El gran día de Charles Leclerc

Al otro lado del garaje, Charles Leclerc pasó del séptimo en parrilla al segundo en meta: "Diría que es una de mis mejores carreras de siempre". Una remontada sin herramientas, como aquellas a las que acostumbró Fernando Alonso en Maranello, que reafirma al joven monegasco como liderísimo de la escudería. "No me desconcentré aunque la primera parte de la carrera fuese muy aburrida para nosotros. Sacamos el máximo de lo que había y al final nos compensó. Pero sufrí mucho en las resalidas", admite sobre la falta de velocidad punta de este Ferrari. Mucho trabajo por hacer en la fábrica hasta que lleguen las mejoras, previsiblemente en el GP de Hungría. Si bien intentarán acortar plazos.