F1 | TEST EN BARCELONA

Mercedes: un DAS en la manga

"Es ilegal", "no es para tanto", "es sólo la punta del iceberg", "los ingenieros están flipando"... Reacciones al sistema de dirección que está probando Mercedes.

"Están todos los ingenieros flipando", reconocen desde dentro de una escudería puntera. El mundo de la Fórmula 1 se ha quedado absorto ante la última innovación sin precedentes que ha conocido el deporte más tecnológico que existe: Mercedes estrenó en Barcelona un sistema que, a través de la dirección, es capaz de modificar en marcha la convergencia de las ruedas. Desplazando el volante hacia atrás o hacia delante, puede alinear las llantas en las rectas o aumentar esa convergencia en varios grados (abrirlas y desalinearlas) en las curvas, y por ahí asoman múltiples beneficios.

Dentro de los reglajes habituales de un monoplaza, los equipos tienden a modificar los ángulos de las ruedas, tanto su caída con respecto al suelo como su convergencia, en ambos casos hacia dentro o hacia fuera. Esto permite corregir el subviraje o sobreviraje, en función de las circunstancias, o trabajar el sobrecalentamiento y enfriamiento de los neumáticos. Pues bien, Mercedes se ha inventado una variable con infinitas posibilidades a través de este dispositivo: desde corregir problemas en los neumáticos ‘abriendo’ o ‘cerrando’ según el desgaste concreto en una pista hasta modificar en marcha esos reglajes para ser más eficientes aerodinámicamente en las rectas, con las dos ruedas dirigidas hacia el frente, para volver a la posición inicial al girar. En definitiva, encontrar décimas donde otros ni siquiera pensaban buscar.

El artilugio "tiene un nombre, se llama DAS (Dual Axis Steering, dirección de doble eje en sus siglas en inglés)", según confirmó el director técnico de Brackley, James Allison, que asegura que "introduce otra dimensión para el volante del piloto y abre nuevas posibilidades que serán un beneficio durante la temporada". Lo estrenaron Hamilton y Bottas y a partir de los vídeos ‘on board’ llamó la atención de todos. "¿Por qué lo usamos? Nos lo quedamos para nosotros", cerró con mística el ingeniero. La duda ahora, como casi siempre en el ‘Gran Circo’: ¿es legal? En Mercedes piensan que sí, "las normas de la FIA con respecto a la dirección son muy claras al respecto". Por fuera, reacciones de todo tipo. Helmut Marko lo declara "ilegal" porque, aunque sea por milímetros, "modifica la altura del monoplaza", algo definitivamente prohibido. Precisamente los intentos de suspensión activa de Red Bull fueron descartados porque van contra el Artículo 10.2.3, que prohibe "cualquier ajuste de la suspensión en movimiento". Tampoco se esperaba otra cosa.

Uno de los pilotos más experimentados de la parrilla, y muy pendiente de este tipo de detalles, lo comentó por la noche. Es Sebastian Vettel: "Sí, parece una novedad. Lo hablamos en la comida, echamos un vistazo a las cámaras y obviamente parece interesante, lo estarán explorando. Si lo usan, será legal. ¿Si es fácil incorporarlo? Supongo que no, es como un volante de avión, y tampoco parece fácil utilizarlo como piloto". Precisamente el tetracampeón alemán apunta a otra vía que pueden buscar los rivales que pretendan fomentar su prohibición, la seguridad, ya que puede suponer una distracción para el piloto. "Parece extraño, pero si es más rápido no preocupará la seguridad (para los equipos). Hace unos años pilotábamos con una mano en la mayoría de circuitos por el ‘F-Duct’. Puedes acostumbrarte a muchas cosas", recuerda ‘Seb’. Que, en cualquier caso, no es alarmista: "Quizás lo estoy subestimando, pero no lo veo como un seguro para la victoria. Es una innovación, es evidente, pero ya veremos si es algo que todos deben copiar o no".

Precisamente, no faltan voces en el circuito que lo señalan como una eficiente cortina de humo (su salto a la popularidad coincidió con una rueda de prensa fijada inteligentemente por la FIA desde hace días), para dirigir las investigaciones de los equipos a partir de ahora o para despistar al respecto de otras novedades escondidas. De hecho, el mismo James Allison es uno de esos escépticos: "Es algo divertido, pero sólo la punta del iceberg de todo lo que trae el coche". La única certeza es que los campeones del mundo han dado un aviso. Siguen un paso por delante. Y todos han caído en la trampa.