DAKAR

Nani Roma: "El Dakar es una máquina que arrasa con todo"

AS habla con Nani después de la quinta etapa y de perder casi cinco horas en la cuarta. "Hemos sufrido", dice. No se arrepiente de apostar por Borgward.

Nani Roma: "El Dakar es una máquina que arrasa con todo"

Estaba acostumbrándose al Borgward en sus primeros pasos, buscando su ritmo entre pequeños problemas que le retrasaban, hasta que a Nani Roma le llegó la fatalidad en forma de un bloque de piedra en la etapa del miércoles. Pinchó dos ruedas a la vez cuando no tenía más y le cayeron casi cinco horas. Ayer recuperó sensaciones con una buena etapa, pero el inicio del catalán en su nuevo proyecto está siendo duro y no tiene problemas en reconocerlo. Así de sincero se muestra con AS.

-En la quinta etapa volvió a la normalidad después de lo de la cuarta…

-Sí, nos sentimos bien. El resumen de estos cinco días es que la clasificación no refleja cómo va el coche. No va mal, tenemos que mejorar muchos aspectos que sabíamos, pero lo que me entristece es que donde estamos clasificados parece que el coche no vaya bien, que no corra. Al final son pequeños detalles que hemos ido teniendo cada día y que nos han retrasado mucho. Ayer nos encontramos bien, a unos 100 km del final no tenía claro, por la juventud del coche, el combustible que me consumía y levanté para asegurar el tiro. Las sensaciones fueron buenas después de cambiar las suspensiones, hemos dado un paso adelante. Lo que pasa es que los primeros días siempre nos ocurría algo. El Dakar es una máquina que arrasa con todo, no espera a nadie… Es lo que hay y con eso tenemos que lidiar, pero aquí estamos, más contentos que el resto de días, porque no ha sido fácil sinceramente. No lo he pasado bien porque hemos sufrido, pero ‘C’est le Dakar, patron’.

-¿Qué fue lo que le pasó exactamente el miércoles?

-Fue un calvario. Pinchamos una vez, luego tenía dos ruedas de repuesto y me quedaban 150 km, pinché otra en una piedra de las millones que había y dije, ‘bueno, va, vamos a ir un poco más tranquilos hasta el final’. Y en una bajada de arena había dos helicópteros parados a cada lado y gente caminando, por lo que había diferentes posibilidades de pista, me quedé en la central, aflojé y miré un poco porque algo pasaba. Cuando me volví a centrar en la pista había un bloque de piedra, que luego me contaron que estaban intentando sacar, intenté esquivarlo por la izquierda para no darme de frente y toqué las dos ruedas. Las pinché y me quedé como un tonto… A 98 km del final, sin ruedas, bueno, con menos una. Reparamos una, hicimos 50 km más y ahí ya nos quedamos a esperar al camión de asistencia que llegó muy tarde. Una faena, porque esta era una carrera de no pararse, de cada día terminar bien, para nosotros eso era muy importante. Pero cada uno tiene sus cosas aquí… Pasan cosas cada día y será así hasta el final.

-Lo importante es que con el equipo y el proyecto está contento.

-Sí, es que trabajan muy bien y me sabe muy mal por ellos. No se merecían lo que nos pasaba estos días porque se lo han currado mucho. Al final, todo lo que nos ha pasado es por tener un coche nuevo, son detalles. Ya me pasó en Mini, y ahora está tan rodado todo que no pasa.

-Y ahora el objetivo, ¿acabar lo mejor posible?

-Sí, pero es que aún van a pasar muchas cosas, esto no se ha acabado, cuidado a la segunda semana…

-Puede ser incluso más dura.

-Sí, aunque esta ha sido dura. Es un Dakar bonito, auténtico. Es un sitio interesante Arabia, estoy muy sorprendido por el país, por el recibimiento y, realmente, después de todo lo que se había creado alrededor de esto, es muy diferente a todo lo que imaginábamos, a positivo. Es un placer correr por este desierto.

-Acostumbrado a pelear arriba, ¿lo echa de menos cómo nosotros le echamos de menos a usted? ¿Llegar ahí será cuestión de paciencia?

-Claro, a mí también me sabe mal. Llevo 24 dakares, siempre he salido a ganar desde el primer día que lo corrí, siempre lo he entendido así y ahora cuesta ver que a un piloto ruso con mi Mini del año pasado, con mi matrícula, no lo podía pasar, se me iba en las rectas. Es frustrante, pero el resumen es que al final yo he decidido esto, he apostado por este proyecto. Me podía haber quedado en Mini con una situación poco motivante y tener el del ruso, y he decidido este camino. En esta vida, cuando tienes la posibilidad de decidir, no puedes poner reproches a nada y a nadie. Por tanto, a seguir aquí y contentos.