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DAKAR

Alonso y la hierba de camello

Ganar etapas todavía no está en el plan, pero el asturiano sigue reforzando su preparación para el Dakar en el Lichtenburg 400 de Sudáfrica.

Alonso y la hierba de camello

Preparar el Dakar siendo campeón de F1 no es un reto, son muchos a la vez, y entre todos esos desafíos Alonso destaca el de la 'hierba de camello'. Estos arbustos, pequeña vegetación que crece en el desierto, son una de las dificultades con las que se está encontrando el asturiano en sus test de preparación a los mandos del Toyota Hilux: castigan al buen ritmo del cuatro por cuatro, que sufre más en los terrenos de 'fuerapista', y también sacuden el habitáculo y se atragantan físicamente. "De divertido, esto no tiene nada", decía Fernando al respecto. Su tracción total tiene menos recorrido de suspensión que los 'buggys', de hecho los 'dos ruedas motrices' ganaron la mayoría de las etapas del último Dakar, en Perú, que ganó Nasser Al Attiyah por pura regularidad. En pista vuela, en arena sufre.

Este viernes y sábado, Alonso participará con copiloto en el Lichtenburg 400, un raid de Sudáfrica, aunque sin competir, como una especie de 'coche cero'. A principios de mes ya hizo en Polonia un test de 700 kilómetros en barro y pistas con una unidad del preparador belga Overdrive, con poca aplicación específica para su cometido aunque todos los kilómetros suman. Ya a primeros de octubre le espera el Rally de Marruecos, su primera gran aparición en la segunda prueba más importante del calendario de los raids, con todos los rivales. A partir de entonces, con todos los reconocimientos hechos, llegará el momento de anunciar el Dakar.

En esta prueba sudafricana los tramos están señalizados y la navegación no será un problema. Para después, sí: hay que acostumbrarse a pilotar escuchando órdenes y comprendiendo un 'roadbook'. Quien gana la etapa del Dakar abre pista al día siguiente y en ocasiones se invierte el orden de salida y los coches van delante de las motos. Reto mayúsculo, aunque ganar etapas todavía no está en el plan. Sólo mejorar, coger kilómetros, hacerse un nombre en una disciplina totalmente diferente y ser parte de "un automovilismo de otra época".

Para 2020, después del Dakar, la F1 parece improbable. El asturiano tiene cuentas pendientes en Indianápolis y McLaren quiere convencerle para que vuelva, aunque el desastre de mayo y el poco interés de Alonso para hacer la IndyCar completa no son buenos ingredientes. Aun así, el raid más duro del mundo ocupa el final de año, pero acaba en enero. Y Fernando, más fino que la mayoría de pilotos de la parrilla a sus 38 años, no estará parado durante once meses más.