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FÓRMULA 1 I LA INTRAHISTORIA

El accidente que cambió la vida de Niki Lauda hace 43 años

El tricampeón resultó gravemente herido en su rostro en el GP de Alemania 1976. Llegó a recibir incluso la extremaunción.

Todos pasamos por un momento que nos cambia la vida. Y Niki Lauda no fue la excepción que confirma esta regla. Hace muchos años, exactamente 43, Lauda sufrió uno de los accidentes más graves que se recuerdan en la historia del campeonato en el Gran Premio de Alemania 1976. A tal punto llegaron a ser las lesiones producidas en este incidente que el vienés recibió la extremaunción en el hospital de Mannheim.

"Los Fórmula 1 actuales los puede pilotar hasta un chimpancé", es una de las frases más célebres que se recuerdan del austriaco, fallecido este lunes a la edad de 70 años. Porque el piloto de Ferrari, por aquella época, salvó la vida gracias a la actuación de cinco espectadores, un policía y los pilotos Harald Ertl, Guy Edwards y Arturo Merzario. Pero pongamos la máquina del tiempo en funcionamiento.

Con una parrilla total de 40 monoplazas, sólo 25 coches lograron en la jornada de clasificación un crono que les permitiera correr en el zigzagueante y sinuoso trazado de Nürburgring. La presencia de la lluvia el domingo 1 de agosto hizo convocar a la FIA una reunión de urgencia con los pilotos para determinar si se disputaba o cancelaba la prueba.

Niki Lauda, líder destacado en el Mundial con 61 puntos de ventaja sobre el sudafricano Jody Scheckter, abogó por la anulación del gran premio debido a la evidente falta de seguridad que presentaba el circuito, mientras que su histórico gran rival en la competición, James Hunt, defendió su celebración, decisión que finalmente fue apoyada por el resto de participantes.

Sólo se han habían completado dos de las 14 vueltas previstas a la pista ubicada en el estado de Rheinland-Pfalz cuando en la curva de Berwek, Lauda perdió el control de su Ferrari 312T2, golpeando violentamente el guardarraíl y regresando al asfalto envuelto en una nube de fuego.

Quemaduras de primer y tercer grado en la cara, varios huesos rotos, inhalación de gases del combustible con afectación a los pulmones fue el parte médico que emitieron los facultativos al suroeste de Alemania. Niki Lauda seguía vivo de milagro, pero lo que nadie se imaginaba es que su principal preocupación era conseguir el bicampeonato con la Scuderia.

Las victorias de John Watson y Hunt en los Grandes Premios de Australia y Holanda 1976 respectivamente no hicieron más que aumentar la motivación del vienés de ejecutar una dolorosa recuperación que le llevó 40 días después a participar en el Gran Premio de Italia 1976, dejando para la eternidad una loable cuarta posición en Monza y un casco totalmente ensangrentado.

"Para mí el 1 de agosto es un día como otro cualquiera. No me pongo delante del espejo y digo: '¡Hurra, hurra, hurra, estoy vivo! Seis meses después volví a conducir al mismo nivel o incluso mejor todavía. Y eso sólo es posible si uno supera un problema al cien por ciento. El hecho de recuperarme rápido formaba parte de mi estrategia. No podía estar sentado en casa pensando en ello, por qué pasó y por qué a mí", declaró Lauda sobre este percance en una entrevista al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung hace unos años.

Un octavo en Canadá, un tercero en Estados Unidos y un abandono en Japón, prueba renombrada como "La traición del Monte Fuji" (sólo Niki Lauda cumplió el convenio de completar una vuelta al trazado de Fuji y regresar a los boxes por las malas condiciones meteorológicas), retrasaron un año el alirón del austriaco con el Cavallino Rampante. Un genio que ahora buscará esa décima ganadora recorriendo las nubes del cielo. Descanse en paz. Don Andreas Nikolaus Lauda.