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Victoria al límite de Alonso con Toyota en las 6 Horas de Spa

ASTV

WEC | 6H DE SPA

Victoria al límite de Alonso con Toyota en las 6 Horas de Spa

Ganó el coche número ocho de Fernando, Buemi y Nakajima con tres segundos de ventaja sobre el siete (Conway, Kobayashi y López). Tercero, el Rebellion.

Spa Francorchamps

Regresaba Fernando Alonso de charlar con sus ingenieros después de su primer relevo. Entró en un tenso box repleto de mecánicos y personal haciendo viajes impacientes de ida y vuelta, y saludó: “¿Qué pasa?”. Sin la más mínima señal de nerviosismo, el novato de las 6 Horas de Spa sonreía tímidamente mientras su Toyota lideraba con amplio margen la carrera. Quizás entonces ya suponía que este sábado iba a volver a subir a lo más alto de un podio. Quizás cambió el gesto cuando tuvo que jugarse la victoria dentro del coche, al límite, frente a su compañero y primer rival, Mike Conway.

Había que ganárselo, nadie iba a regalarle un metro por ser bicampeón del mundo, así que las 6 Horas de Spa se condensaron en una que fue agónica para sus intereses, sobre todo cuando los 50 segundos de ventaja que tenía con respecto al segundo se evaporaron en un coche de seguridad. Alonso tuvo ante sí un curso intensivo en carreras de Resistencia, se lo trabajó y lo aprobó con muy buena nota. El TS050 Hybrid número ocho de Fernando, Buemi y Nakajima conquistó la cita belga con tres segundos de ventaja sobre el siete. El asturiano, por fin, volvió a sonreir. Lejos de la Fórmula 1.

La salida de la prueba fue un espejismo, entonces el Rebellion de Lotterer se asomó frente a un sólido Buemi y trató de disputarle la posición. Volvió a hacerlo al final de la larga recta. Ahí quedó toda la oposición de los LMP1 al híbrido de Toyota, aunque en Le Mans se espera que los privados sean más competitivos. El tercer coche en meta fue ese Rebellion (Lotterer, Jani y Bruno Senna) a dos vueltas de la cabeza.

El comienzo estuvo marcado por dos coches de seguridad, el primero por avería de un SMP y el segundo tras otro choque brutal en Eau Rouge del británico Tincknell con el segundo Ford GT. Fue entonces, en la vuelta 34 de carrera, cuando Alonso hizo su primera aparición sustituyendo a su compañero suizo en el coche número ocho. Primeros kilómetros con los neumáticos desgastados, porque era esa la estrategia de su equipo, que permitieron que el Toyota siete, que empezó con vuelta perdida por culpa de la sanción en clasificación, se desdoblara y continuara con su remontada. Fue meritoria, en cualquier caso la carrera de Conway, Kobayashi y Pechito: partían últimos y doblados por todo el pelotón y en apenas tres horas de carrera ya habían alcanzado la segunda posición.

Ese relevo de Fernando fue sólido, aumentando la ventaja en cuanto tuvo gomas nuevas y sin errar en un solo doblaje inmerso en el intenso tráfico de Spa. Tras el asturiano se subió al coche Nakajima y entonces empezaron los problemas. Primero el japonés tuvo que regresar al boxes a la vuelta siguiente porque el cinturón estaba mal abrochado y unos minutos después sufrió un trompo en la primera curva del trazado que le hizo perder segundos de oro. El último relevo lo haría Alonso, Toyota quiere que llegue a Le Mans con todos los kilómetros de experiencia posibles.

La clave del desenlace estuvo a una hora del final, cuando el asturiano ya había regresado a la pista. Fuerte accidente de Isaakyan con el coche de SMP Racing y un nuevo coche de seguridad. Adiós a un minuto de ventaja con el ‘safety car’, que relanzó una carrera nueva de 50 minutos. Alonso contra Conway, doblado a doblado, vuelta a vuelta. Empezaron a 10 segundos, pero el fino piloto británico recortaba a cada paso por meta. Se quedó a menos de medio cuando le mandaron repostar una vuelta antes que a Fernando, que además se había salido de la trazada y había cedido unas cuantas décimas. Del garaje salieron con neumáticos viejos y de nuevo a 10 segundos de diferencia. Otra vez se diluyeron cuando le castigaron los doblados mientras Conway esquivaba a todos con la precisión del veterano. A cada paso por meta, la distancia entre los Toyota se estiraba o encogía en función de la fortuna de cada uno encontrándose con tráfico…

Pero el arreón de Conway no llegó a la bandera de cuadros, se enfrió con tres segundos de desventaja sobre el número ocho en el último cuarto de hora. El todopoderoso equipos Toyota también necesita puntos y quizás no convenía una lucha entre sus dos prototipos después de arrasar durante cinco horas. El piloto asturiano ya había demostrado que no iba a ceder un metro desde su liderato y así hizo. Él vio antes que nadie los fuegos artificiales de la recta de meta y la bandera de cuadros. El inicio soñado, el regreso a un lugar que le corresponde. Y la primera piedra para para llegar a las 24 Horas de Le Mans pensando en hacer historia.

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