Newey rechazó tres ofertas de Ferrari y la última era "increíble"

FÓRMULA 1

Newey rechazó tres ofertas de Ferrari y la última era "increíble"

Adrian Newey.

Mark Thompson

Getty Images

La primera cuando estaba en la antigua IndyCar, la segunda cuando se fue a McLaren en 1996 y la tercera, la más atractiva, en 2014.

Hay pilotos que son codiciados por todos los equipos, pero que solo los más grandes pueden permitirse. Son aquellos que marcan la diferencia por su talento y regularidad. Pero no solo pueden cambiar el destino de una escudería los que conducen sus coches, también, y sobre todo, los que los hacen. En la Fórmula 1 las máquinas marcan la diferencia y en ella no hay un ingeniero más perseguido que Adrian Newey. Nadie moldea los monoplazas como él y Red Bull tiene el privilegio de contar con sus aptitudes, para disgusto de Ferrari.

Y es que, según revela en 'Sky Sports', el británico ha rechazado en varias ocasiones ofertas de Ferrari: "Se me acercaron tres veces". La primera vez fue hace tiempo y fuera de la F1, cuando estuvo en la CART (entre el 84 y el 87), actual IndyCar, y Ferrari quiso entrar en el campeonato americano con un coche realizado por él: "Inicialmente fue en mi carrera en la IndyCar. Ferrari decidió construir un IndyCar y me ofrecieron unirme como jefe de diseño en su proyecto, pero no creí que fuera correcto y lo rechacé".

"Después, y de una manera mucho más en serio, Jean Todt me ofreció unirme como director técnico en 1996. En ese momento, tuve ofertas para quedarme en Williams, unirme a McLaren o ir a Ferrari. Pensé mucho al respecto, pero tenía una familia joven y decidí que quería quedarme en el Reino Unido", recuerda. Y por eso aceptó la oferta de Ron Dennis para recalar en McLaren, dejando la puerta abierta de Scuderia a Ross Brawn, a la que llegó al año siguiente en el puesto para el que querían a Newey, y no les fue nada mal con él…

Y la última vez fue, quizá, el intento más frustrante para los italianos, porque volvieron a llamar a la puerta de Adrian en 2014, tras la época gloriosa de Red Bull, con "una oferta ridículamente grande", más del doble de lo que ganaba, que le haría tener "una vida de estrella". Esa vez, decidirse le quitó hasta el sueño: "Se hizo evidente que el motor Renault estaba muy por detrás del Mercedes y, en cierta medida, del Ferrari. Renault no parecía dispuesto a poner los fondos para resolver el problema, así que estaba en una posición un poco difícil".

"No quería alejarme de Red Bull porque me siento como en casa y he estado muy involucrado desde el principio con Horner. No quería dejarlos, pero tampoco quería estar trabajando con una mano atada a la espalda en el departamento de motores. Fue una decisión muy difícil. Ferrari llegó con una oferta increíble, muy atractiva, y me pasé muchas noches sin dormir decidiendo qué hacer y con quién ir. Al final, me habría sentido mal si me hubiese ido de Red Bull", cuenta. No lo hizo, volvió a dar a Ferrari con la puerta en las narices.

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