Dakar 2015

Albert Bosch: "Es un proyecto valiente, quizás un poco loco"

“Es una tecnología que nunca se ha probado en condiciones extremas”, dice el piloto sobre el ambicioso reto del coche eléctrico ACCIONA.

0

—Lo suyo es una aventura dentro de la aventura.

—Más que un deportista de élite soy un aventurero, y en el Dakar, que he corrido ocho veces, los presupuestos para estar delante son muy altos y las posibilidades de ganar muy pocas. Agustín Payá y yo presentamos el proyecto a ACCIONA y el reto recupera ciertos valores que tenía el Dakar en África.

—¿Fue en esas cumbres que escala donde vio la luz y se decantó por la ecología?

—Sí, porque pilotaba motos y coches o hacía alpinismo, pero no me había concienciado de la importancia de la naturaleza. Así que quise contribuir, no sólo llevar una etiqueta en la camiseta que diga ‘salvemos al delfín’ sino ayudar de verdad.

—¿Qué diferencias siente con un coche tradicional?

—El pilotaje es distinto. Debes estar siempre pendiente de la gestión de la energía, no es cuestión de ir lo más rápido posible y a fondo. Y tienes que jugar más con las inercias, usar mucho más el freno motor, porque nuestro vehículo pesa mucho. Ese freno motor te genera electricidad (sistema KERS) y podemos ganar entre un 8 o un 12% si lo usamos bien.

—Por si no bastara con buscar ‘way points’ en el desierto, tendrán que dar con las ‘Electrolineras’ para recargar energía.

—Las tendremos claras porque las debemos organizar nosotros mismos. A diferencia de los otros coches, tenemos autorizado un punto de repostaje, que se puede hacer cargando o cambiando baterías (en nuestro caso lo segundo), a los 250 kilómetros más o menos, donde las motos pararán a repostar.

—En las 24 Horas de Le Mans, en el ‘Box 56’ de nuevas tecnologías, los pilotos siguen cursos de reacción ante el riesgo. ¿Peligro de electrocutarse?

—No, está todo preparado para que en caso de problema se divida la corriente y romper el alto voltaje. Si hay un cortocircuito, inmediatamente se divide y ¡pam!, queda en siete voltios, que ya sería un calambrazo.

—Un calambrazo de siete voltios... Cosas peores ha sufrido en el Dakar, ¿no?

—Exacto. Y tengo la ventaja de que mi copiloto y socio de proyecto, Agustín Payá, es ingeniero y especialista en motores eléctricos. Se ha ocupado de estudiar el software, la programación, posibles averías...

—En Buenos Aires, el ACCIONA 100% EcoPowered será centro de las miradas. ¿Con qué se volvería satisfecho?

—Las probabilidades de que lleguemos al final son bajas, no es por buscar una excusa. Si un coche normal tiene un 50% de acabar, nosotros la mitad. Es una tecnología que nunca se ha probado en las condiciones extremas de un Dakar. Es un proyecto valiente, un poco loco.

—Para una persona que ha subido los 8.848 metros del monte Everest, miedos, no tendrá ninguno...

—No. Confío en la parte mental, de perseverancia. En mi reto de cruzar la Antártida, cuando me quedé solo en el kilómetro 31, seguí e hice 1.200 más, hasta el Polo Sur. Y en 2000 fui copiloto de Pep Busquets, el primer discapacitado en acabar un Dakar. Sólo conducía con las manos un coche muy simple y no había visto en su vida una duna, ni de lejos. Eso me inspira para un Dakar al que vamos con mucha energía eléctrica y... de pasión.