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Alonso logra salir indemne

Fórmula 1 | GP de Japón

Alonso logra salir indemne

Alonso logra salir indemne

Fue tercero por detrás de los Red Bull. Ganó Vettel, con Webber segundo. Está a 14 puntos del líder.

El orgullo de Italia viajaba en el brazo derecho de Alonso, un brazalete negro en honor de cuatro militares caídos en Afganistán. No podía fallar, por él, por ellos, por tantos Y el español se jugo la vida para lucir el rojo de Ferrari en lo más alto del podio de un lejano y apasionante país llamado Japón. Desgastó todo su talento en una hazaña imposible y logró llegar lo más alto que podía en una montaña inexpugnable con la suerte como aliada. Mala salida, adelantamiento posterior a Button y acelerador a fondo. Luchó y ganó en su particular batalla por ir siempre más allá del límite, un poco más lejos de lo que es posible.

Rivales durísimos.

Alonso fue tercero tras los dos aviones de la energía, los Red Bull que ayer tuvieron más alas que nunca en un circuito que parece construido para lucir su imponente aerodinámica y la calidad de sus pilotos. Ayer, Vettel volvió a ser mejor que Webber, ganó su tercera carrera del año, la octava de su vida y empata con Fernando en el segundo lugar de la general, a catorce puntos de su compañero. El australiano, tras la carrera, salió a la grada a saludar como una estrella de rock y lanzó una gorra a un foso al que los japoneses se abalanzaron como si les fuera la vida en ello.

Y es que en el podio de la felicidad de Suzuka, el más feliz era el más alto, el del hoyuelo y la mirada lejana, el que todos quieren que gane porque le tienen el cariño que sólo se siente por el debilucho que se convierte en héroe. Por esa y otras razones relacionadas con su bonhomía, el paddock de la F-1 desea que Webber gane el título o es su segunda opción, por si no gana el mío. Y lleva buen ritmo.

Era el más contento porque sigue viviendo donde los demás quieren llegar, en un liderato basado en una regularidad. Ayer, delante de él, tras una salida espectacular, Kubica, genial con su Renault, se quedó parado con una rueda en el alambre, y pese a su temor, ninguna pieza del coche amarillo dañó el Red Bull. Tampoco en Turquía, cuando Vettel abandonó tras chocar con él, tampoco en Singapur cuando le pasó lo mismo con Hamilton. Quedan tres carreras y las oportunidades para la mala suerte de Webber se agotan. La creencia matemática de Alonso no funcionó. Vettel también estaba contento, se acerca al sueño, vuelve a ganar, sonríe de nuevo el niño de Matechitz, pero mira de reojo a su rival y le cambia la cara. Alonso, el tercero, también reía, un gesto que decía: he hecho lo que he podido y más y aquí estoy, mientras otros se quedan por debajo Una sonrisa que decía que la defensa es el mejor ataque, a veces, y que por la mañana era quinto en la clasificatoria y tercero en la carrera. Y había luchado en el baile de vueltas rápidas con coches mejores que el suyo.

Esos otros visten de plata. Esta vez Hamilton sí terminó, quinto, pero tuvo mala suerte. Se quedó sin tercera marcha en la nueva caja de cambios de su McLaren, la que le habían cambiado para clasificar. Y Button, la segunda opción de McLaren, volvió a dejar claro que es un piloto magnífico: segunda vuelta rápida a 55 milésimas de Webber y cuarto tras Alonso. Los cinco magníficos, los que aún sueñan con el título, en las cinco primeras plazas. Los nervios atacan la sangre Ya queda menos.

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