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Exhibición de Alonso en una carrera espectacular

Fórmula 1 | GP de Australia

Exhibición de Alonso en una carrera espectacular

Exhibición de Alonso en una carrera espectacular

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El asturiano acabó cuarto después de quedarse el último en la primera curva tras un toque con Button, que ganó. Pero además fue capaz de aguantar su posición ante Hamilton en una frenada escalofriante

Bravo, bravo, Fernando!". El hospitality de Ferrari en Melbourne casi se cae de emoción con la frenada maestra de campeón, de valiente y de superpiloto con la que Alonso aguantó el ataque desaforado de Lewis Hamilton. Fue uno de esos momentos que se recordarán con el paso de los años. Y un golpe psicológico a un piloto que presume de poder adelantar a cualquiera. Se trata de la guinda de oro a una remontada excepcional de la estrella de Ferrari, que recuperó de la 23ª plaza de la primera curva hasta la cuarta final. Y sigue líder pese a ese toque inicial con Button, que se adjudicó finalmente la victoria por arriesgarse a poner los neumáticos de seco (la carrera se inició en mojado) antes que nadie.

Con sólo veinte vueltas en los neumáticos (por 49 del español) después de tener que realizar una segunda parada por el desgaste excesivo de sus compuestos, Lewis recortó distancias a un ritmo de 1,6 segundos por vuelta. Perdió su plaza con el español y con Massa tras ese paso extra por boxes. Y, pese a esa ventaja de ritmo, fue incapaz de adelantarle.

El aire se podía cortar en los boxes. En Ferrari, Andrea Stella, el ingeniero de Fernando, no paraba de hacer la cuenta atrás: "Lewis está a siete, seis segundos". Hasta que el asturiano le cortó y le dijo: "No hace falta que me lo digas más". Con el número cincuenta en los cronómetros, el inglés comenzó su acoso. Y, una y otra vez, Fernando le sometió a la tortura Ímola (la que sufrió Schumacher en 2005), la táctica de frenar muy pronto en la entrada a meta, para ganarle tiempo en la salida de la curva. El principal punto de adelantamiento es al final de esa recta.

Sin casi ruedas, subiéndose por las paredes, Fernando le puso el corazón en un puño a su mujer Raquel, a su mánager y a miles de fans en toda España. Desesperado, Hamilton empezó a quejarse por radio de que estaba perdiendo agarre en las ruedas e, incluso, de que hacía mucho frío en el interior del cockpit. Después de marcarse un espectacular carrerón y de pasar sin despeinarse al otro Ferrari, de Massa, y hasta por fuera y de manera escalofriante a Nico Rosberg, se le resistía su pieza más codiciada.

Cambió de táctica y se fue a por todas en la curva trece. Fernando cogió el interior, Lewis iba por fuera, el asturiano blocó la rueda derecha y ganó la batalla por ver quién frenaba más tarde. Webber, que venía justo detrás e intentaba sacar ventaja, arrolló al británico. Éste se rehizo y terminó sexto, enfadado y quejándose de la táctica de su escudería.

Pese a los problemas en la salida de la carrera, con agua, al patinar por tener el coche justo sobre las líneas blancas, Fernando realizó una operación magnífica. Le sacó doce puntos más a Vettel, que abandonó cuando iba lanzado a por la victoria por una rueda mal apretada por su equipo. Sólo faltó que Ferrari le hubiera dado los galones de líder. Iba más deprisa que Felipe (segundo en la primera curva y tercero en meta), pero ni se le insinuó desde boxes que le dejara pasar.

Perdieron la segunda plaza a manos de un gran Kubica (el otro que aguantó a Hamilton) por esa decisión. Y podrían haberse quedado sin la tercera y la cuarta, pero hacer lo contrario tal vez habría sido nocivo para el ambiente en la escudería de Maranello.

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