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Hamilton y Alonso los mejores en el caos

Fórmula 1 | GP de Gran Bretaña

Hamilton y Alonso los mejores en el caos

Hamilton y Alonso los mejores en el caos

Gran victoria del británico ante su público y excelente carrera del asturiano, que terminó sexto por un fallo táctico pero no cometió ni un error por los cinco de Massa que vuelve a abrirle las puertas de Ferrari

La doctrina ofi cial de Ferrari dice que sus pilotos son inamovibles para 2009. Sin embargo, carreras como la de ayer demuestran que la escudería tiene carencias en ese aspecto. Sobre todo en el caso de Felipe Massa, uno de los pilotos peores en agua de toda la parrilla, que ayer se marcó cinco soberanos trompos y terminó último. La media es de casi uno cada diez vueltas. Su carrera fue la opuesta de Fernando Alonso, que no cometió ni un solo error de pilotaje en un gran premio el que los demás se salieron hasta en 28 ocasiones. Y al fi nal, con las ruedas en las lonas, aguantó durante cuatro interminables vueltas los ataques de Raikkonen y otras cuatro más a Kovalainen. Lo pasaron, sí, pero les costó dios y ayuda.

Silverstone se puso en pie para aplaudir el excelente triunfo de Hamilton en casa, que dominó casi de principio a fi n la carrera después de una gran salida y tuvo un equipo que siempre acertó con las previsiones meteorológicas y la estrategia. Gracias a esto y a los errores de los demás logró doblar a todos sus rivales menos los tres primeros. Le salieron las cosas tan bien que hasta se recuperó de una excursión por la hierba.

Si después de este gran premio hay alguien en Maranello que prefiere seguir con Massa antes que aprovechar que el mejor piloto del mundo está libre en el mercado es que ya no queda allí gente que sepa de carreras. El asturiano terminó sexto por un nuevo error táctico, el enésimo de Pat Symonds esta temporada. Así lo reconoció el ingeniero después de la prueba. Cinco minutos antes de su primera parada en la vuelta veinte le dicen por radio a Nelsinho que iba a volver a llover, y se supone que al asturiano también, pero de repente el pronóstico de Meteo France cambia y deciden mantenerle los desgastados neumáticos al piloto del coche número cinco. Pensaban que la pista se iba a secar, y así podían ser medio segundo por vuelta más veloces.

Mal pronóstico. Pero empezó a llover dos pasos por meta después y entonces sus tiempos se hundieron diez segundos por vuelta. Por radio Fernando pedía entrar. Pero Pat seguía pensándoselo y no dio la orden hasta que vio como le pasaban de una tacada Nelsinho (al que sí pusieron agua al parar más tarde con el aguacero), y los BMW de Kubica y Heidfeld. En esos minutos al borde de la salida de pista Alonso perdió 24 segundos y arruinó sus posibilidades de podio. Tuvo que volver a entrar otra vez para poner ruedas nuevas intermedias. Le llenaron el depósito para no volver a parar. Antes de estos repostajes Alonso era cuarto en carrera a 19 segundos. Tras el estropicio 10º a 84 segundos. Perdió un minuto de golpe.

Después arreció de verdad el aguacero y entonces emergió la fi gura de Ross Brawn, que se sacó de la manga una parada extra para Barrichello. Cuentan la historia de que hace años había dos estrategas en Benetton. El bueno se fue a Ferrari, el menos bueno, Symonds, se quedó junto a Briatore. A Rubens, que en ese momento era undécimo, le pusieron ruedas de mucha agua y comenzó a volar mientras Alonso y el resto de pilotos con intermedios se las veían y se las deseaban para mantenerse en pista. Sobre todo los que no pararon por el error del principio, como el asturiano, cuyas ruedas empezaban a sentir las más de veinte vueltas a todo trapo. El brasileño se empleó con el pilotaje suave y casi delicado de antaño y logró un colchón de más de treinta segundos con los que poder hacer una parada extra, y eso le aupó a la tercera plaza del podio. Es el 62 de su carrera deportiva. Fernando también podría haber logrado su primer cajón del año de tener otro estratega a los mandos. Al final sólo le separaron 23 segundos del piloto de Honda.

En Ferrari sí que se acordaron ayer de la falta de Brawn. Porque si Renault lo hizo mal, en el caso de la escudería roja fue aún más grave. Kimi se detuvo una vuelta más tarde que el ovetense, con las primeras gotas, y en el equipo se dejaron llevar por unas previsiones tan malas como las de Pat y dejaron el juego de mixtas para adelantar a Hamilton en el siguiente long run. Ambos se detuvieron a la vez y en ese momento Raikkonen volaba con la pista secándose hasta la 31ª vuelta rápida, y de nuevo improductiva, de su vida.

El duelo estaba servido, pero comenzó a llover y volvieron a equivocarse al dejarle en pista con esos neumáticos durante nueve vueltas eternas. Kimi perdió 87 segundos y cualquier posibilidad de victoria. Alonso puso la directa y se colocó cuarto a espaldas de Heidfeld y Barrichello. Kovalainen lo adelantó, pero cometió otro error y le pasaron el español y Kimi. Fueron los momentos más emocionantes, con los dos mejores pilotos de la parrilla en paralelo. Fernando estaba en inferioridad mecánica, pero peleó como un jabato y recordamos su resistencia titánica ante Schumacher en Ímola 2005. Y, después de recuperarse de unas cautelosas dos primeras vueltas (en las que le pasó Piquet) nos vino a la memoria el maestro de Hungaroring 2006 al quitarle las pegatinas a Nelson y a Heidfeld.

Al terminar la carrera, Hamilton dio un salto en el podio y cumplió lo que el público, en pie, le pidió en las últimas vueltas: ?¡Termina, sólo termina!?. El inglés, que iguala a Massa y Kimi en el liderato, y el propio Fernando Alonso, fueron los mejores en el caos. Sólo hace falta que alguien le dé al español en 2009 un coche a la altura de su talento.

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