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A la caza de la victoria imposible

Yo digo Carlos Miguel

A la caza de la victoria imposible

Bob Bell habla de podios, de tomar riesgos y de buscar el límite y lo que tenía que haber hecho es construir de base para el comienzo en Melbourne un coche como el R28 de Barcelona, y, a partir de ahí, haberlo evolucionado. Sin embargo, el director técnico de Renault y máximo responsable del fallido monoplaza lo que ha concebido no sólo es inferior a los Ferrari, McLaren y BMW, algo lógico. Se trata de un coche que en circuitos de aerodinámica convencional, tal y como vimos en Magny-Cours, se ve superado en carrera por Toyota y Red Bull. Y este próximo fin de semana, salvo que el gran premio sea una locura, hablar de cajón equivale a apelar a un milagro. Encima, en la pista inglesa importa más la potencia bruta del motor que en la anterior.

Por todo eso duelen más los podios fallidos de Australia (si el coche no hubiera sido claramente el séptimo de la parrilla, Alonso habría logrado el tercer puesto de Rosberg). Y también los de Mónaco y Montreal. La absoluta catarsis de Francia (sin ayuda electrónica en la salida, con una pésima estrategia que hundió sus tiempos, un problema en un repostaje y otro error de pilotaje de guinda) nos demostró que Toyota, un equipo con menos solera pero muchos más medios, ha mejorado como para que Trulli sea tercero sin recurrir a la heroica. A Alonso le queda la esperanza de saber colocar el coche a una vuelta entre los cinco primeros. El día que logre armonizar calificación y carrera, y la suerte vuelva, entonces puede que no sólo estemos ante un cajón de rebote, sino ante una victoria.

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