Trek to Yomi
Trek to Yomi
Carátula de Trek to Yomi

Trek to Yomi, análisis. Un juego de samuráis en blanco y negro que destaca por su estilo visual

Leonard Menchiari y Flying Wild Hog crean un agradable y precioso homenaje a las películas de samuráis.

Bajo la luz del sol naciente, el fuego abrasa las casas y consume los cadáveres, que yacen ensangrentados allí donde caen los vivos. Trek to Yomi, la nueva producción de Leonard Menchiari y Flying Wild Hog, enhebra el hilo narrativo y vertebra el argumento alrededor de una premisa muy concreta: el ataque de los bandidos a una pequeña aldea japonesa, un tropo bien conocido en las películas clásicas de samuráis. Con un estilo gráfico en blanco y negro y una jugabilidad basada en la exploración y en el combate, los desarrolladores ofrecen una bella experiencia audiovisual a la que le falta un poquito más de profundidad jugable.

Hiroki aspira a convertirse en samurái. Cada día entrena junto a su maestro Sanjuro en el arte de la espada, pero también cultiva la filosofía del bushido. Todavía de niño, la lección es interrumpida repentinamente cuando unos despiadados rufianes irrumpen en el pueblo. Sanjuro toma la katana y se dirige a las puertas de la aldea, donde intentará proteger a los ciudadanos con su vida si es preciso. El joven no se queda de brazos cruzados y se lanza a la búsqueda de su maestro. Durante esa travesía mata a su primera víctima, por lo que comienza a forjar su destino como samurái.

Una pesadilla constante: la invasión de la aldea

Ambientado en el siglo XIX, el arranque de la aventura sirve como prólogo, puesto que en los siguientes episodios manejamos a Hiroki de adulto. De todos modos, el nexo argumental sigue pendiendo del mismo hilo: bandidos que atacan la aldea. Todo esto se relaciona con el caudillo que orquesta el primer golpe, que de forma recurrente regresa una y otra vez. En términos narrativos, resulta un tanto repetitivo, porque nos da la sensación de que la trama argumental se queda algo enquistada.

Hiroki promete que protegerá la aldea y a sus habitantes, un juramento de honor que choca con otros deberes, como el que contrae con su esposa Aiko. Esto se canaliza a través de la toma de decisiones en momentos específicos de la historia. Tal y como anunciaron previamente, el juego introduce varios finales distintos en función de la senda que elijamos. Es un acierto que se haya optado por actores japoneses y por utilizar el registro lingüístico de los ciudadanos de esa época. La música tradicional japonesa contribuye a crear la atmósfera perfecta.

Llama la atención la utilización del blanco y negro, los planos que se abren ante el jugador y la viveza de los escenarios. Los incendios devoran la aldea y eso se plasma en pantalla, lo que recrea escenas con mucha potencia visual. Para reforzar ese aspecto, Menchiari y su equipo se han decantado por las cámaras fijas, que permiten mostrar estampas muy impresionantes. Hiroki se mueve de forma horizontal, si bien en algunos escenarios también puede desplazarse de manera vertical, por los recovecos de las calles. Hay incluso algunos elementos interactivos en los escenarios,  que podemos utilizar para asesinar a los enemigos sin necesidad de luchar.

Sistema de combate con buenas bases, pero no va “más allá”

Decíamos en nuestras primeras impresiones que el sistema de combate nos recordaba a los Prince of Persia clásicos. Se desarrollan en un plano lateral y se nos proporcionan toda una serie de movimientos básicos: golpe fuerte, golpe débil, esquivar, defender y contraatacar, así como el empleo de armas a larga distancia. A medida que avanzamos, el jugador obtiene nuevos movimientos, que puede aprovechar en la luchas.

Son combinaciones de botones que se consiguen al explorar o al combatir. Cada tipo de enemigo tiene sus puntos débiles y fuertes, pero todo se sostiene sobre la premisa de la batalla con espadas. Las animaciones suaves reproducen el espíritu de estos duelos, que pueden ser uno contra uno o con varios rivales a la vez.

A pesar de que el juego ofrece la posibilidad de ejecutar numerosos movimientos, a la hora de la verdad basta con dominar el bloqueo y el contraataque. Al menos en el modo de dificultad normal (se añade la opción de jugar en fácil y difícil también), no exige ir más allá. La defensa y el ataque dependen en gran medida de la barra de resistencia, que junto a la vida son los únicos marcadores a tener en cuenta durante el combate. Por otro lado, los jefes finales no destacan especialmente, pese a que al final, cuando nos introducimos en el mundo fantasmagórico de los muertos, adoptan aspectos y técnicas sobrenaturales.

Trek to Yomi condensa su experiencia jugable en unas cinco horas de juego, en las que exploramos escenarios en busca de potenciadores y coleccionables. En ese sentido, resulta algo superficial. Además, se da la situación de que si queremos descubrir todos sus secretos es muy probable que nos perdamos algunas cosas por elegir involuntariamente el camino que hace avanzar la trama principal. A pesar de que el juego no es muy largo, los episodios finales constatan que la fórmula podía haber evolucionado más, y eso que se implementan pequeños puzles que tratan de hacer la experiencia más variada.

El juego está disponible en PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X, Xbox Series S, Xbox Game Pass y PC.

Análisis de la versión de PS5. Código proporcionado por Devolver Digital.

CONCLUSIÓN

Trek to Yomi captura la esencia de las películas clásicas de samuráis y traduce esa esencia en una experiencia de juego agradable, que combina momentos de acción, exploración y de narrativa. Gráficamente muy bonito, se vale de un estilo visual en blanco y negro que encaja a la perfección con este tipo de propuesta. Aunque el combate es divertido y funciona bien, hemos echado en falta un poco más de profundidad y de variedad. También en la exploración de los escenarios.

LO MEJOR

  • Una delicia audiovisual
  • Experiencia de juego agradable
  • La base del sistema de combate

LO PEOR

  • El combate y la exploración no son muy profundos
  • La recta final se puede hacer algo repetitiva
  • Los jefes finales no están muy inspirados
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.