Cathedral
Cathedral
Carátula de Cathedral

Cathedral, análisis Nintendo Switch. Gloria a los 8 bits

Analizamos una propuesta que homenajea a los cartuchos de 8 bits para la consola Nintendo Switch. Hablamos de Cathedral, la primera obra de Decemberborn.

El primer videojuego de la desarrolladora Decemberborn no podía ser más interesante. Os hablamos de Cathedral, un título para ordenadores (lanzado en 2019) y Nintendo Switch, la versión a la que hemos tenido acceso, que llega para asestarnos un espadazo a nuestro corazoncito. Un oda, homenaje o como queráis llamarlo a la década de los 80, concretamente a la consola NES de Nintendo.

Con unas críticas muy positivas en la plataforma Steam, aterriza en la híbrida de la gran N para intentar seguir rascando jugadores interesados en esta interesante apuesta por lo retro. ¿Lo conseguirá?

Batiburrillo de recuerdos

Cathedral es un juego a la vieja usanza con algunos toques modernos que lo dejan a caballo entre lo antiguo y lo más innovador. Una definición más exacta implicaría hablar de la mecánica de juego Symphony of the Night junto a pinceladas de Mega Man, Ghost’n Goblins, Castlevania o Metroid. Y aunque parezca extraño, funciona.

Somos un caballero sin nombre que aparece en un mundo completamente desconocido y apenas tenemos recuerdos. Solo la convicción, con el paso del tiempo, de que alguien quiere fastidiarnos esta nueva vida que afrontamos.

Tal y como reza en la página del videojuego, “este juego no te llevará de la manita”. Esto quiere decir que, como los juegos de cartucho, empezamos la partida sin una aburrida introducción ni tutoriales. Te sueltan ahí al meollo del asunto y búscate la vida. Aunque en los tiempos que corren esto no es lo habitual, se agradece que se nos recuerde que hace tiempo, cuando muchos de nosotros no teníamos canas, los videojuegos eran así.

Una vez iniciada la aventura vemos cómo la mecánica de juego es de tipo metroidvania. Enormes escenarios de formas cúbicas que a su vez forman un entramado de mazmorras muy bien diseñadas. El mapa, por supuesto, habrá que desbloquearlo desgastando la suela de nuestros zapatos al mismo tiempo que conseguimos habilidades únicas, resolvemos puzles o equipamos al héroe con armas, escudos y armaduras. Este es, sin duda alguna, el toque moderno de Cathedral y que no era tan habitual encontrarlo en los años 80.

El camino hasta la meta final está plagado de guiños a videojuegos de la época. Desde la recolección de dinero que se puede utilizar en las tiendas ubicadas por el mundo, escenarios inspirados en Castlevania o Ghost’n Goblins, los corazones de vida de The Legend of Zelda o las salas donde se ubican los jefes de fin de fase, todo un homenaje a los robots del Dr. Willy en cualquier Mega Man de la saga.

Por supuesto, cuenta también con un buen puñado de plataformas a superar, enemigos ubicados a mala leche, una dificultad creciente que le sienta estupenda y una cantidad considerable de habitaciones secretas o sorpresas ocultas. Y como es habitual en este tipo de propuestas, recorrer una y mil veces los escenarios que ya has visitado anteriormente —o backtracking como se suele decir en la jerga videojueguil— está a la orden del día. Quizás demasiado.

Con todo y con eso, Cathedral nos ha parecido un magnífico título, sobre todo para ser el primero de una empresa formada por cinco personas. No está mal de precio y el producto en general está hecho con mucho mimo, como más abajo podréis leer. Los escenarios llegan a tener una amplitud bastante generosa, algunos rompecabezas se las traen y los encuentros contra los jefes finales son muy divertidos. El equipamiento, secretos esparcidos por su mundo y las habilidades nos han dejado también muy buen sabor de boca. A destacar el compañero que nos ayuda en momentos claves de la aventura, Soul, un espíritu de corta estatura capaz de adentrarse en lugares donde nuestro héroe no alcanza.

Amor por los ocho bits

Con un precio actual de apenas catorce euros en la tienda digital de Nintendo Switch, apenas se le pueden poner peros. Cathedral es un homenaje a NES y sus títulos de aventuras plataformeras y así es como Decemborn ha construido el videojuego. Todo lo que aparece en pantalla recuerda a la consola de sobremesa gris que tantas y tantas horas de diversión nos dió en su día —e incluso nos sigue dando a muchos de nosotros—. Así pues podéis esperar gráficos de estilo pixel art muy bien resueltos, limitación en la paleta de colores y recursos visuales antiguos mezclados con algunos más alejados de ocho bits de Nintendo.

En lo sonoro sigue la estela de lo visual ofreciendo melodías chiptunes muy pegadizas y trabajadas que le sientan como un guante al producto. Los efectos de sonido también te retrotraen al pasado y, en general, este apartado está bastante trabajado. ¿La pega más importante de Cathedral? Que no cuenta con textos en castellano. Sin embargo, tampoco es que el juego tenga demasiado que contarnos por lo que un inglés básico es suficiente para entender las pocas líneas que trae en su interior.

CONCLUSIÓN

Sin destacar ni innovar en ningún aspecto —más allá quizás de Soul—, Cathedral es una apuesta segura en diversión y conexión con el pasado. Puede volverse aburrido con tanto backtracking y algo duro para jugadores poco acostumbrados a que no les lleven de la manita pero la experiencia con él, en general, ha sido satisfactoria. Si le sumamos un buen precio de lanzamiento, es un título ideal para los amantes del género metroidvania.

LO MEJOR

  • Un homenaje fantástico a los 80.
  • Escenarios enormes y muy variado.
  • Controles estupendos.

LO PEOR

  • Demasiado backtracking.
  • Puede parecer algo flojo en lo técnico.
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.