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Call of Duty: Black Ops Cold War, impresiones de la Alpha. Vuelve la vertiente clásica

La primera toma de contacto con el multijugador de Call of Duty: Black Ops Cold War ha sido positiva. Os contamos qué elementos varían en la fórmula.

Call of Duty: Black Ops Cold War ya ha pasado por primera vez el test público de los usuarios. La Alpha, disponible por tiempo limitado en PS4, nos ha permitido comprobar cómo se siente el nuevo trabajo de Treyarch. Concuerda con sus declaraciones durante la revelación: Cold War se siente más cercano a la entrega clásica de lo que fue Modern Warfare 2019.

Algunos cambios son atrevidos y precisan de modificaciones; otros, acertados. Black Ops Cold War se encuentra en la línea entre el paquete Call of Duty clásico y moderno. Olvidad cualquier componente táctico: vuelven las descargas de adrenalina.

Cambios jugables

El cambio de rasante entre las dos entregas es notoria. Black Ops Cold War es un juego que desde el primer momento te invita a ser rápido, ágil, a no tener que parar de moverte por el mapa. El control es el primer cambio en la alargada lista de los estadounidenses. Los personajes cuentan con mayores capacidades de movimiento, desde aquellos que inician el combate a los que sirven como vía de escape.

El nuevo sprint encaja a la perfección en lo que quiere proponer Treyarch. Cuando pulsas el botón, obtendremos una pequeña bonificación de velocidad durante los segundos iniciales de la carrera. No hay lugar para paso ligero, sino que todos desde el inicio contarán con una carrera ilimitada. Esto permite justo lo que decíamos con anterioridad: no parar de moverte. Correr, deslizarte, saltar, volver a correr, deslizarte… la cadena de movilidad se enlaza entre las acciones con completa naturalidad.

Este precedente responde a la inclusión de Ninja como tercera ventaja equipable. Guiarte por el sonido cobra menor importancia respecto a lo propuesto por Infinity Ward. Ni los pasos suenan tan fuertes ni la localización de los disparos es tan relevante. Esto no quiere decir que se convierta en un aspecto baladí; nada más lejos de la realidad. Pero sí es cierto que los esfuerzos por crear ese tipo de experiencia bajo los cascos se ha perdido. También debemos tener en cuenta la vuelta del minimapa original, con sus punteros rojos por disparos no silenciados y demás, con lo que se pierde la información orgánica que recibimos.

A ese nivel de movimientos al que nos referíamos con anterioridad se ve potenciado por el extenso sistema de clases. Los comodines son algo que forma prácticamente en el ADN de Treyarch, y Black Ops Cold War no se perdería la oportunidad de incorporarlos. Estos nos permiten tener el doble de ventajas, colocar accesorios en todos los huecos del arma, dobla el número de armas arrojadizas, entre otras. Imaginad una clase con ventajas dobles: más opciones y herramientas jugables.

Como sistema único no afecta tanto. El problema radica en que se retroalimenta de la nueva fórmula de rachas de bajas. Al acumularse y no perderlas cuando mueres, tienes la oportunidad de lograr tirar las tres seleccionadas en prácticamente todas las partidas. Un jugador no puede abusar de un UAV por la tasa de refresco que necesita para volver a cargarla, pero la forma en la que se ha trazado hace que en la práctica sea más habitual su presencia.

Con la fórmula actual se aprovecharán tanto novatos como veteranos. Unos por poder llegar a la segunda racha sin requerir demasiado, y otros por alcanzar la última antes del término de una partida. Quizá un aumento de los requisitos para lograr las de alto nivel puedan hacer que el combate se equilibre. La idea es genial sobre el papel, solo hace falta encontrar el equilibrio.

Tampoco nos parece ideal poder ver las barras de vida de los enemigos. Aportan demasiada información. Si sabemos qué daño le hemos hecho a un objetivo, podemos decidir si el próximo movimiento es de ataque o defensa. Se toman menos riesgos. Aunque se pueda desactivar, no sirve de nada si el resto de jugadores pueden seguir viéndolo. Eso sí, todo un acierto elevar el tiempo por muerte. Superior a Modern Warfare y un poco inferior a Black Ops 4.

Mapas, vuelta de las tres líneas

Las mejores sensaciones de la Alpha han venido de la mano del diseño de los mapas competitivos. Miami, Moscú y Satélite logran crear la experiencia 6 vs 6 que echábamos en falta últimamente. Están diseñados para hacer que cada equipo luche por dominar las tres líneas marca de la casa. En especial destaca Moscú, un mapa Call of Duty como los de antaño.

La sorpresa viene de la mano de que los puntos de reaparición giran realmente por las zonas libres. Solo en Satélite hemos encontramos gente que se coloca a propósito para matar a los recién aparecidos. Encontramos en él que en modos como dominación, la regeneración se realiza demasiado cerca del desierto. Las dunas es un pasillo largo con el único parapeto de los montículos de arena naturales.

Sin embargo, Miami funciona a la perfección. Puedes dominar la bandera B sin estar realmente en ella. Tiene varios puntos clave sobre los que gira toda la partida, como el bar o la terraza del hotel. Algo similar ocurre en Moscú, salvo que da pie a varias estrategias. Si un equipo se parapeta en el centro, puedes coordinarte con tu equipo para tomar A y C, lo que cercena la regeneración del adversario en los extremos. Muy bueno.

Por otro lado, cabe destacar la vuelta del armero, que permite acceder a un catálogo de armamentos que da muchísimo juego a la elaboración de tus propias builds. Debido al contexto histórico, las modificaciones no llegan al punto de reinventar la naturaleza de ciertas armas. El sistema se extiende a través de un surtido de accesorios inéditos. Se agradece la incorporación de las estadísticas en los atributos que modifica.

Primera toma de contacto

La primera toma de contacto con Call of Duty: Black Ops Cold War es buena. Encontramos una entrega que se controla a las mil maravillas, que vuelve a las partidas llenas de adrenalina, con la fluidez y la velocidad que se le presupone. Destacan los mapas, diseñados con el competitivo en mente: tres líneas a dominar.

Eso sí, hay ciertos elementos que requieren de cierta modificación. Los requisitos para las rachas de bajas deberían aumentar, ya que es muy fácil acceder a ellas. No se recompensa tanto el jugar bien, sino que prácticamente toda tu escuadra puede llegar mínimo al nivel 2, que te puede dar acceso a un helicóptero de ataque. En cualquier caso, apunta a ser un juego que pueda convivir perfectamente con quienes gusten de una experiencia más pausada, como la vista en el último Modern Warfare.

Call of Duty: Black Ops Cold War

Call of Duty: Black Ops Cold War es un nueva entrega de la saga de acción bélica first person shooter a cargo de Treyarch junto a Raven y Activision para PC, PlayStation 4, Xbox One, PlayStation 5 y Xbox Series X que nos lleva a la convulsa época de la Guerra Fría. Como operador de élite, seguirás los pasos de una misteriosa figura llamada Perseus, cuya misión es desestabilizar el equilibrio de poder mundial y cambiar el curso de la historia. Adéntrate en esta conspiración global junto con los legendarios personajes Woods, Mason y Hudson, así como con un nuevo plantel de operadores dispuestos a detener una conspiración que lleva décadas urdiéndose. Además de la campaña, los jugadores llevarán un arsenal de armas y equipamiento de la Guerra Fría a la siguiente generación de los modos Multijugador y Zombis.

Call of Duty: Black Ops Cold War