GRID
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Carátula de GRID

GRID, análisis

La saga de conducción GRID se estrena en la actual generación con un reinicio de la misma que cuenta con más sombras que luces.

Codemasters vuelve a las pistas por tercera vez este año con una renovación de la saga GRID que quizás no haya salido tan redonda como esperaban conseguir. El desenfadado arcade de los británicos tuvo su última entrega hace cinco años con GRID Autosport y desde entonces no hemos sabido nada de la franquicia. Tras todo este lapso en el desván, la saga vuelve con tecnología actual a PlayStation 4, Xbox One y PC con novedades como el sistema Némesis y una conseguida IA rival.

Tras probar a fondo lo nuevo de Codemasters tenemos que decir que GRID, tras tres títulos lanzados ya en el mercado, necesita mejorar en todos los aspectos, sobre todo en el tecnológico, donde el titán Forza Horizon le da un repaso en todo. Las comparaciones pueden ser odiosas pero creednos que incluso sin los videojuegos creados por Turn 10 y Playground Games, GRID deja bastante que desear.

Buen material pero poco aprovechado

Lo primero que hay que destacar de GRID es la suma total de vehículos disponibles a pilotar. Alrededor de setenta bólidos que engloban clases como muscle car, deportivos, clásicos o monoplazas, con aparición estelar del Renault R26 de Fernando Alonso quien, además, ha asesorado en todo momento el desarrollo del videojuego e incluso podemos competir con el en una categoría que lleva su nombre. Estas máquinas de competición pueden pasearse por hasta doce escenarios diferentes que comprenden desde la flamante Tokio o San Francisco hasta el circuito de Indianapolis o Silverstone. Pueden parecer escasos pero muchos de estos entornos contienen diversas etapas que hacen una suma total de 80 pistas muy diferenciadas entre sí. En ambos aspectos nos parece un contenido muy equilibrado aunque quizás se eche de menos unos pocos vehículos más.

El primer pero lo encontramos en que no existe progresión alguna, GRID hace honor al subgénero de conducción del que procede, el arcade. Una suerte de panel con campeonatos distribuidos entre siete categorías donde tan solo conseguimos dinero y extras para personalizar nuestro vehículo —visualmente— es lo único que veremos en el modo principal. Ni gestión de equipos, ni un simple garaje donde observar nuestras máquinas y ninguna sensación de progreso que nos haga meternos de lleno en el título. De hecho podemos completar las carreras en el orden y categoría que más nos guste sin ningún riel que nos lleve de aquí a allá.

Cada una de estas categorías requiere de un tipo de vehículo para competir en ellas y no siempre contaremos con el presupuesto necesario para hacernos con una de las máquinas requeridas. La única solución disponible es repetir campeonatos que ya hemos dominado con anterioridad, completarlos y llenar nuestras arcas repitiendo el proceso. No es una novedad, Gran Turismo ya exigía este esfuerzo por parte del jugador, aunque eran otros tiempos y este tipo de “contenido” era algo más discutible que en la actualidad. Estaba ligado a la mecánica del juego, ahora se siente como a falta de ambición por parte de los programadores.

Una vez superadas todas las categorías —que tampoco nos requerirá de un tiempo excesivo— tan solo nos queda repetir el modo principal o irnos al apartado online, otro modo donde la desidia se come a GRID. Partida rápida y privada, nada más. En el primer punto el videojuego escoge aleatoriamente circuitos y reglas para un máximo de 16 participantes donde no podemos configurar nada, la máquina elige. En privada sí tenemos acceso a un montón de opciones para personalizar nuestras carreras, salvo la condición climática, pero sólo podemos hacer uso de ellas si tenemos amigos que jueguen a GRID. Ni invitaciones a jugadores con los que hemos competido en el modo de Partida Rápida, ni códigos únicos para que otros usuarios puedan entrar en la sala ni ninguna otra forma de entrar en ella, tan solo añadiéndolos a nuestra lista de amigos de consola o PC e invitándoles posteriormente. No hay otras formas de jugar conectados a la red ni tampoco para dos jugadores a pantalla partida, esto es lo único que ofrece GRID en su faceta multijugador.

Apto para todos los públicos

GRID es un videojuego de conducción arcade y, por supuesto, enmarcado dentro de esta categoría, poco o nada vamos a encontrar de simulación realista al volante de los vehículos que nos ofrecen. Todo es muy tradicional, de la vieja escuela, aunque se han añadido comportamientos ligeramente realistas a la jugabilidad que para nada afectan ese espíritu “cabinero” del que hace gala. ¿Recordáis cómo pisábamos el acelerador repetidamente en la saga Ridge Racer? Aquí también funciona excepcionalmente bien para tomar las curvas.

Adelantamientos temerosos, derrapes interminables, secuencias dignas de películas de acción y mucho más, así es GRID en lo visual y jugable gracias a su control. Incluso los difíciles de dominar monoplazas son aptos para conductores poco duchos de este tipo de vehículos. Por desgracia la lluvia que podemos encontrarnos en ocasiones en la pista poco o nada incide en el comportamiento del coche, algo que deberían arreglar en futuras actualizaciones.

El sistema de daños es fantástico visualmente, no podemos negarlo, pero a la mínima veremos partes de nuestro coche volando, tocando el suelo o a medio desmontar… o todo lo contrario. Además las animaciones son siempre las mismas y restan algo de realismo a la acción. Aunque los daños provienen casi siempre de nuestra torpeza al volante también pueden darse por el sistema Némesis que se ha añadido al videojuego, una suerte de rival que queda marcado como nuestro enemigo si realizamos acciones poco decorosas hacia dicho corredor. Su IA será más agresiva y no contemplará la benevolencia con nosotros, pudiendo dejarnos el coche hecho añicos al momento —y no notarse demasiado en la conducción, dicho sea de paso— .

Siguiendo con la inteligencia artificial de los pilotos de GRID, decir que se ha hecho un buen trabajo con ella y en esta ocasión se ha añadido hasta 400 tipos de comportamientos al videojuego. Desde aquél que deja adelantarse por miedo a que puedas destrozarle el vehículo hasta aquél que le importa un pimiento perder el parachoques con tal de ponérselo difícil al rival. Un trabajo fantástico que queda en un segundo plano en general.

Falta de ambición

El aspecto más sangrante se haya aquí, en la falta de ambición programando GRID. La versión a la que hemos tenido acceso es la que se ha lanzado para Xbox One aunque casi podemos decir que comparte características con la de PS4. El modelado, texturas —salvo en escenarios con alta carga de polígonos— y detalles del título rayan a buen nivel pero todo ello se ha construido en base a una resolución 1344x756 moviéndose a 30fps por segundo, estables, eso sí. En el caso de la consola de Sony se utiliza una resolución dinámica llegando en algunos momentos a 1080p, pero pocos. Esto, como podéis imaginar, hace que el videojuego se vea borroso en todo momento y los detalles que se han aplicado a los escenarios o vehículos pasan inadvertidos gracias a ello y a la prácticamente nula utilización del anti aliasing. Y si la imagen se escala a 4K con un televisor de nueva hornada el resultado es francamente sangrante.

Las versiones vitaminadas de ambas consolas pueden llegar hasta los 1440p en el caso de PlayStation 4 Pro o a los 4K en el caso de Xbox One X, utilizando las dos siempre resoluciones dinámicas y unos muy estables 60fps.

En términos visuales es un videojuego muy apañado con buena iluminación, un notorio modelado de vehículos, una muy inmersiva vista interior gracias a la altura de la misma —aunque no la mejor— , efectos gráficos y recursos bien conseguidos —fuegos artificiales, confeti, destellos etc..— pero mal gestionados por las CPU de las consolas. O lo que es lo mismo, por la falta de optimización por parte de los programadores de Codemasters, sobre todo viendo que otras bestias pardas del género de la conducción consiguen mejores resultados en todos sus apartados. Es como si quisieran revivir la saga con el mínimo esfuerzo.

En lo sonoro andamos en las mismas con una banda sonora que pasa sin pena ni gloria y unos efectos sonoros por parte de los vehículos que no pasarán a la historia por su calidad ni su extrema similitud con ellos. No es óbice para disfrutar del título pero quizás los más fanáticos de la conducción puedan encontrarle peros a esta categoría. El juego llega al completo en castellano, tanto textos como el audio, aunque estamos ya algo cansados de que las voces en este tipo de juegos y con temática medianamente seria se narre en un tono nini quinquillero.

CONCLUSIÓN

Codemasters ha querido insuflar vida a una de sus sagas olvidadas con el mínimo esfuerzo. No está mal en contenido para un jugador pero la desgana se ha apoderado en todo aquello que implique jugar con otros usuarios del videojuego. El manejo de los vehículos es benevolente con el jugador aunque con ciertos toques de simulación que pueden confundirnos a la hora de pilotarlos. En lo técnico una de cal y otra de arena; resultado general satisfactorio pero no a la altura del hardware actual.

LO MEJOR

  • 70 vehículos y 80 pistas disponibles.
  • La IA está bien trabajada.

LO PEOR

  • Multijugador nefasto.
  • Muy limitado técnicamente.
  • Poco contenido jugable.
  • Sensación de progresión nula en el modo para un jugador.
  • La física de los vehículos a veces hace extraños.
6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.