Viene de lejos

El origen de la idea de una Xbox One sin lector de discos

Xbox One
Xbox One sin lector de discos, planeado desde 2013.

Phil Spencer reconoció en una entrevista que esa idea estuvo sobre la mesa, pero se retractaron porque pensaban que no era el momento adecuado.

Durante estos últimos días ha cogido fuerza una publicación del medio Thurrott que aseguraba que Microsoft iba a lanzar una Xbox One sin lector de discos en 2019. Dicha consola llegaría a un precio más asequible gracias a este recorte en sus componentes; una forma más de potenciar el mercado digital y sacar provecho de servicios como Xbox Game Pass. En estos momentos no hay información oficial al respecto, pero lo que sí es un hecho es que Microsoft ya planeó lanzar una Xbox One sin entrada de juegos en formato físico hace ya unos años.

E3 2013, cuando todo cambió

Concretamente tras el anuncio de la consola. Los inicios de Xbox One fueron duros, muy duros. Después de una recta final de Xbox 360 donde no hubo tantos grandes lanzamientos como se esperaba, el debut de la actual generación de Microsoft fue con el pie izquierdo, especialmente tras un E3 2013 que fue un punto de inflexión para la compañía al dejar que la competencia activase la velocidad de crucero.

Conceptos como “always online”, “DRM” y la negativa a la segunda mano, por no hablar del encarecimiento que iba a suponer llevar equipado Kinect en cualquier opción de compra (100 euros más que PlayStation 4 en su lanzamiento, nada menos), terminaron por obligar a un cambio estructural en la dirección de la división de videojuegos de los de Redmond. De Don Mattrick a Phil Spencer, de lo que fue Xbox One a lo que se ha convertido ahora.

En una entrevista con OXM, el recién promocionado Phil Spencer reconocía que “después del anuncio [de Xbox One] en el E3 2013, hubo una gran parte de nuestro público que demandaba un cambio”, comenzaba diciendo. “Tuvimos un debate real sobre si debíamos lanzar una Xbox One con lector de discos o si podíamos deshacernos de ello para apostar por una consola puramente con formato digital; pero luego cuando te das cuenta del ancho de banda actual y el tamaño de los juegos… ciertamente plantearía muchos problemas”.

Don Mattrick
Don Mattrick

No era el momento adecuado

Posiblemente fue la primera decisión acertada de la dirección de Spencer, pues cabe recordar que el modelo de lanzamiento de Xbox One allá por finales de 2013 era de tan solo 500 GB, una máquina que basaría su funcionamiento en la instalación de juegos en el disco duro —bien fuese en disco o por descarga—, así que esa cifra de gigabytes era insuficiente para casi cualquier tipo de usuario. Si a eso añadimos el factor de la infraestructura, pues en efecto territorios como España y otros países de Europa no contaban con prácticamente provincias con fibra óptica o velocidades de bajada de más de 100 Mbps.

Xbox One
Lector de discos, ¿prescindible?

Ahora los tiempos son otros, como también son distintas las circunstancias: final de generación, costes de fabricación muy inferiores a hace un lustro, discos duros también a un precio más asequible y, por encima de todo, la aceptación del usuario medio a la idea de comprar videojuegos en formato digital y abonarse a servicios como Xbox Game Pass. De acuerdo con Statista, en 2013 los ingresos de videojuegos en Estados Unidos era ya del 54% en formato digital; sin embargo, en 2017 el porcentaje ascendió al 79%. La previsión es que en 2018 sea de más del 80% del total de la facturación.

En esa entrevista Phil Spencer también se mostró convencido de que “fue la decisión correcta. Apostamos por el lector de discos Blu-ray y le dimos a la gente una forma fácil de instalar tanto contenido”.

Phil Spencer
Phil Spencer lo tenía claro: sí, pero no ahora.

Pero la idea de crear un ecosistema digital que abordase no solo Xbox One sino “también en otros dispositivos” no pereció, no obstante, sino que quedó en estado de hiato, pues Microsoft nunca ha negado su atracción por fomentar lo digital, sino todo lo contrario. La llegada de todos los exclusivos de Xbox One a PC o también de Xbox Game Pass a ordenador en el futuro cercano son solo pequeños movimientos que llevan a una solución inevitable en el mercado.

El problema, el reto, es por tanto encontrar el momento adecuado.

No sabemos si esa información de Thurrott es o no cierta, tampoco el precio que tendría ese modelo de Xbox One en 2019, pero de lo que estamos casi convencidos es que sería una prueba de estrés, un globo sonda con el que comprobar si esta opción de compra es capaz de convivir en el futuro con las consolas tradicionales. De ser así, estaríamos hablando del inicio de una nueva forma de entender la venta de consolas aunque, a decir verdad, con ejemplos como Fallout 7645 GB el parche Day 1— y Spyro Reignited Trilogy —donde el disco apenas tiene 300 MB y precisa de una descarga de 42 GB—, la propia industria está avocando al mercado a estos modelos sin lector de disco.

¿El fin del formato físico? No, solo la consolidación definitiva del formato digital también para el usuario de consola.